Ella usó mi cabeza como un revólver - Vicery (Mery y Vico)



- Pase - dijo Vico al oír los golpes en la puerta de su oficina. Hacía un rato su padre, el gerente, le había anunciado que iba a presentarse una chica que pretendía ser su primera secretaria.

- Tratala bien, y sé considerado - había dicho su padre - Y ojo, no quiero que demuestres tus dotes de pirata con ella - añadió severamente - Es la hija de Del Cerro, de empresas Stalic - concluyó.

- ¿Y por qué no trabaja en la empresa de su papito? - dijo Vico, mofándose

- Estamos haciendo negocios con ellos, y parte del trato es que la chica entre a trabajar con nosotros, te conviene no arruinarlo porque me vas a conocer enojado - se retiró.

Cuando Vico dio la orden de ingreso, sabía que la que iba a entrar era la supuesta secretaria. Era la primera vez que iba a tener una, ya que él hace poco que había empezado a trabajar con su padre, tenía una oficina para él solo, en un piso doce donde podía ver toda la ciudad desde el vidrio espejado que la contenía.
Cuando la chica entró a la oficina, Vico se quedó boquiabierto. La miró de arriba a abajo, tres veces. Un metro setenta, cabellos rubios, mirada matadora, camisa con escote en V que dejaba ver sus prominentes senos, cintura de avispa, y minifalda. Más abajo unas piernas perfectamente largas y botas hasta la rodilla.
A partir de ese momento, a Vico las palabras de su padre le importaron un comino. Por lo pronto, le daría el empleo, pero esa mujer iba a ser suya costase lo que costase.

- Buen día, soy María, me imagino que tu padre te habló sobre mí - se presentó imponentemente

- Sí, desde ahora en más vas a ser mi secretaria. Y te voy a decir Mery, suena más cool - María aprobó con una sonrisa maliciosa.

Ella usó mi cabeza como un revólver
E incendió mi conciencia con sus demonios
Me vi llegando tarde, tarde a todo”

A partir de ese día, María pasó a ser Mery y a ocupar el escritorio de la oficina que estaba más adelante de la de Vico. Era eficiente en su trabajo, y le organizaba perfectamente la agenda a él. Vico estaba conforme con el desempeño de Mery, pero quería algo más.
Comenzó con sus dotes de seductor una mañana en la que le dejó una rosa en su escritorio. Él era un pirata por naturaleza, pero para poder enganchar a las chicas le salía ser tierno, para que ellas cayeran a sus pies.

- ¿Te gustó? - le dijo a Mery una vez que la vio llegar

- ¿Qué querés de mí?

- ¡Qué carácter chiquita!

- No soy como las demás, te aviso desde ahora, chiquito

- ¿Qué te hace diferente?

- Sorpresa... Si querés saber, tenés que conocerme...

- Cursilería por lo que veo, no es de tu agrado

- Para nada... Yo voy al frente

Mery tomó a Vico de la corbata y lo acercó hacia ella. Una vez que lo tuvo muy cerca, le dio un beso largo y profundo.

- No te tenía así

- Yo tampoco te tenía tan lento - le guiñó el ojo.

Después de un baño cerebral
Estaba listo para ser amado
Pasa el tiempo y ahora creo que
El vacío es un lugar normal”

Vico quedó enloquecido. A partir de ese día, comenzaron a salir, un poco en secreto para que en la empresa no hablasen de ellos. A la vez, el baño privado de Vico se había convertido en su nido de amor, donde tenían sus encuentros, eróticos y pasionales.
Vico, a pesar de esto, nunca se tomó a Mery en serio. Para él era una más. Y a la primera oportunidad que tuvo, se lo demostró. Fue un Jueves, unos días antes de la fiesta de fin de año de la empresa. Vico entró del brazo de una chica, que a Mery le pareció un gato. Lo que Vico no sabía era que estaba cometiendo el peor error de su vida.

- María, voy a estar muy ocupado, si alguien pregunta por mí decile que no estoy, y no dejes que nadie entre a la oficina

Vico la miraba con frialdad, y su acompañante con desprecio. Mery no cabía en sí del enojo que tenía. Ya sabía lo que iban a hacer, era obvio. Vico se estaba riendo en su cara. Eso no iba a quedar así.
Cuando Vico y la chica salieron, a la media hora de haber entrado, Mery se paró firme adelante de ellos.

- Ah, ¡Qué rápido! No tardaste nada Vico... Conmigo está entre cuarenta y cincuenta minutos, ¿Le dijiste? - sonrió despechada - ¡Ah Vico! - agregó tomándose el abdomen - Esta tarde tenemos la ecografía, no te olvidaste, ¿No?

Vico la miró a su acompañante, que lo miraba sin entender nada y como esperando una explicación.

- Andá Mica, después te llamo

- ¡Después te mando la invitación para el baby shower, amorosa! - agregó Mery mientras la joven se retiraba.

- ¿Qué fue eso Mery?

- Marco territorio, nada más

- ¿Territorio? Si no somos nada...

- Eso es lo que vos pensás... Yo todo este tiempo te fui fiel

- ¿Y yo qué culpa tengo? Pensé que tenías en claro que lo nuestro era para divertirnos nomás, pensé que eras más inteligente Mery...

- Yo también Vico...

- ¿Vos también qué?

- No sabés cómo se va a poner el señor D'Alessandro cuando se entere que el señor Del Cerro retira las acciones de la empresa... - Vico se tomó la cabeza al oír esto

- ¿Qué querés Mery?

- A vos te quiero

Mery se abalanzó a sus brazos y lo besó. Vico no opuso resistencia, era débil, más allá de la extorsión de Mery, era tan linda que sólo con su cuerpo lo compraba.

Ella usó mi cabeza como un revólver
No creerías las cosas que he hecho por ella
Cobardemente, pero sin vergüenza
Era una piedra en el agua, seca por dentro”

Vico le juró que a partir de ese día sólo tendría ojos para ella. Y para comprobar que esto fuese cierto, Mery comenzó a seleccionarle la gente de su agenda y redes sociales. Luego le prohibió las salidas solo; lugar donde asistía Vico, iba también ella, sin importar si era una simple salida entre amigos o si era una junta de empresarios.
De a poco, gran parte del entorno de Vico se hartó de que Mery estuviera por detrás de él, y pese a que quisieron abrirle los ojos, él ya estaba totalmente enamorado de ella y lo único que consiguieron fue que él se aleje. Así, Vico se fue quedando solo. Pero a él nada le importaba, más que tener a Mery con él.

Así se siente cuando la verdad
Es la palabra sometida
Fui tan dócil como un guante
Y tan sincero como pude”

Hubo un día en que Mery fue demasiado lejos y chantajeó a Vico para que, mediante falsos presupuestos, le robase un dinero a su propio padre.

- ¿Qué te parece el plan, Vico?

- No sé Mery... Me parece que no da robarle a mi viejo

- ¡Pero pensalo! No te paga mucho... Con esa cantidad de plata nos vamos a poder comprar algo para nosotros... Tomalo como que es un regalo de él hacia nosotros

- Pero él tendría que saberlo, no creo que nos vaya a decir que no

- ¿Y si nos dice? Ya no podemos estafarlo porque se va a dar cuenta de que somos nosotros

- ¿Vos le robarías a tu viejo?

- No hace falta, él me da todo lo que quiero... Dale Vico, firmá esos papeles o te olvidás de mí

Vico suspiró y firmó. Ya no estaba a gusto, y a la vez no la quería perder, no la quería lastimar. Rogaba que su padre no se diera cuenta de que la suma era una exageración porque se iba a ver envuelto en varios problemas.
El padre de Vico jamás se dio cuenta, y les facilitó la suma, lo que hizo que Mery cada vez quisiera robar más y más. Hasta que un día, el padre de Vico se dio cuenta del negociado que su hijo estaba haciendo.
Además de sentirse muy decepcionado, lo denunció. Figuraba como el único culpable del delito de estafa, ya que era su firma, Mery no figuraba para nada. La vida de Vico después de la denuncia se fue poniendo cada vez peor.

Ella usó mi cabeza como un revólver
No creerías las cosas que he hecho por ella.”

Un Sábado por la noche se dio cuenta de que desde que había llegado Mery su vida había cambiado para mal. Había perdido a sus amigos, a su familia, ahora había perdido el empleo, iba a terminar preso en cualquier momento, y ella estaba cada vez más distante. Se dio cuenta de que en realidad nunca lo había amado, sólo lo había usado y manipulado a su antojo, para saciar sus propios intereses, y eso no era amor. Vico no podía aguantar más. Ese era el momento.

Era Lunes cuando Mery salía del bar, con ropa negra y anteojos de sol, mirando su teléfono móvil. En el noticiero sólo hablaban de una cosa: El suicidio del hijo del famoso empresario D'Alessandro.



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