Flight 956 - Vicniela (Daky y Vico)



Corría Septiembre de 2001. Vico dormía, tirado en un sillón, con la televisión encendida. Se despertó de madrugada, sintiendo un poco de frío. Miró las noticias. En New York todo era caos y destrucción. Aún había cientos de desaparecidos luego del ataque terrorista a las Torres Gemelas.
Vico, al igual que el resto del mundo, se había sentido muy apenado con la trágica noticia. Eran horas difíciles, todo era muy reciente aún. Pero a él lo aquejaba algo más. También estaba sufriendo por Daniela. Ella había sido su novia por dos años, y se habían peleado hacía apenas unos días. Vico, orgulloso como siempre había sido, le había pedido que no le hable más. Aunque por dentro se estaba muriendo, no quería saber más nada de ella, aunque en realidad era él quien actuó mal, demostrando interés en otra mujer.

Parece que en el final
No me saldré con la mía, mi amor
(Debería chequear mi contestador)”

La luz intermitente del celular de Vico hacía horas que parpadeaba. Esa maldita luz indicaba que tenía un mensaje; él ya sabía de quién era, no había querido escucharlo. Pero su curiosidad a las cinco de la mañana pudo más, y pronto se encontró llamando a su buzón de voz.

- Victorio escuchame - la voz de Daky resonó en el auricular - No entiendo por qué sos vos el que se enojó, ¡Te juro que no te entiendo! Creo que era yo la que se tenía que enojar... - agregaba en un tono iracundo - Bueno, en realidad sólo llamaba para decirte que no me vas a ver más... ¿Vos no querías verme más, no? Bueno, se te cumplió... Me voy mañana mismo a New York... Tengo el vuelo 956, es el primero que va a salir para allá después del atentado... Todos me dicen que es una locura, pero una locura va a ser quedarme acá... Quiero ir a probar suerte allá, despejarme, ¡No sé! Olvidarme de vos, eso quiero... - Daky quebró la voz al decir eso último. Luego hubo unos minutos de silencio, y por último, Vico escuchó la voz de la contestadora automática que le indicaba que presione el número uno para repetir el mensaje. No lo hizo.

Flight 956 voy a extrañar
(¡Tu belleza es como un resplandor!)
Estoy tan cansado que no tengo fuerzas para discutir
Es tan triste esta vez que no puedo hablar”

Vico se sentó en el mismo sofá en el que había dormido hasta hace un rato, y revoleó el teléfono hacia alguna parte. Le hubiera gustado llamar a Daky, pero el horario no era prudente, y además, no le salían las palabras. Tenía un nudo de angustia en la garganta. Todo se le había ido de las manos. Gracias a su orgullo, el amor de su vida se iría a New York. Volvió a mirar el noticiero, estaban los familiares de un financista argentino que aún se encontraba desaparecido, diciendo que viajarían esa misma tarde, tenían la esperanza de encontrarlo.

Flight 956 el tiempo dirá
Yo sé que vos vas a regresar”

Vuelo 956, seguramente viajarían en ese mismo, y serían compañeros de viaje de Daky, aún sin conocerla. En qué situaciones distintas se irían. Ellos iban a ver si tenían "suerte" de encontrar a su familiar. Ella se iba a tratar de tener la "suerte" de olvidarlo. Qué distinto era todo. Cómo podía una simple palabra significar cosas tan diferentes.

Disculpa mis actos de hampón
Siempre hay quilombito en un cielo de dos
Y nunca hay terreno sagrado, amor
Y es difícil no ser injusto con vos”

Eran las 19:50 horas y un altoparlante anunciaba que los pasajeros del vuelo 956 de American Airlines debían abordar. Entre ellos iba Daky, que hace varias horas deambulaba por el aeropuerto de Ezeiza. Los controles eran sumamente estrictos. Ya la habían revisado a ella, y a sus pesadas valijas en varias oportunidades. Le habían hecho un interrogatorio digno de película policial, y le habían recomendado que tenga su pasaje y su pasaporte a mano, ya que se lo iban a pedir varias veces.
Daky avanzaba por el pasillo y fue sometida a varios controles más. - Si supieran que la carga más pesada y peligrosa la llevo en la mente - pensó. Vico la había llamado unas horas antes.

Cuando escapás en tu Flight 956 intento reír
Dios no está en los detalles de hoy
Será un melodrama vulgar
Pasados dos meses nos consolarán
Llorarás con un ojo y con el otro te reirás”

Casi no la había dejado hablar, le había dicho rápidamente y casi sin respirar que lo que estaba haciendo era una locura - como si no lo supiera - y que estaba seguro de que iba a volver en poco tiempo, que ese viaje era sólo un capricho más, y que él la amaba a pesar de todo, y le pedía perdón por hacerla sufrir, es que ella era muy buena y él no estaba a la altura. Luego le había cortado, ni siquiera había esperado una respuesta.
Daky subió al Boening 777 y se ubicó en su asiento. Ya había pasado la última revisión. Daban las 21:07 cuando el avión aceleró. El despegue era inminente. En once horas aterrizaría en el JFK Airport, y dejaría atrás Ezeiza, Buenos Aires y a Vico.
Daky terminó de beber el Cognac que le había solicitado a la azafata minutos antes en perfecto inglés, y se dispuso a dormir en su asiento luego de ver que en la televisión sólo ofrecían una película de Sylvester Stallone, pésima desde su punto de vista.

Flight 956 voy a extrañar
(¡Tu belleza es como un resplandor!)”

Había pasado más o menos media hora, cuando algo interrumpió su sueño. O mejor dicho, alguien. Daky creyó que eran las azafatas otra vez. Pero no. Era la voz de un hombre. Era la voz de... ¿Vico?

- Hola - le sonrió el morocho

- ¿¡Qué hacés acá!? ¿No era una locura para vos que me vaya?

- Era una locura que te vayas sin mí – agregó

- ¿Cómo no te vi antes?

- No sé... Te crucé en Ezeiza como cinco veces, pero estabas en tu mundo... Subí antes que vos al avión y me tocó por allá - señaló hacia la fila de asientos del fondo

- ¿Qué vamos a hacer ahora?

- ¿Vos querías ir a probar suerte a New York? Vamos a probarla juntos

- ¿Y si lo nuestro no funciona?

- Si no probamos, nunca vamos a saber - se agachó y le dejó un dulce beso sobre los labios antes de volver a su asiento.

Estaban a punto de comenzar una nueva vida, pero esta vez era juntos. Ya no tendría que dejarlo atrás. Daky se sonrió. Iba a ser menos difícil todo al saber que no tendría que olvidarse de él. Se durmió con una sonrisa en sus labios.


Ella dijo - Gasli (Lali y Gas)



Hacía algunas horas que Gas había llegado a la casa de Lali. Ya sabía cómo terminaba cada vez que se veían con su mejor amigo. Lo adoraba, era el hombre más tierno del mundo para ella. En ese momento, mientras ella miraba televisión tapada en el sillón, él estaba en la cocina preparando una cena para los dos, era tan perfecto que hasta sabía cocinar unos platos exquisitos, para Lali no había como Gas.

Y todo en un minuto
Yo estaba en la cocina
Me abrazó por la espalda
Y me dijo al oído
Que le encanta ir a la cama conmigo
Pero no quiere nada más”

Mientras pensaba en todos los sentimientos que ese hombre despertaba en ella, se levantó de donde estaba y comenzó a caminar a paso decidido hacia la cocina. Lo abrazó por detrás, y comenzó a darle besos en el cuello. Gas se dio vuelta, algo sorprendido.

- ¡Lali! Pensé que te habías dormido

- No... No puedo dejar de pensar en vos

Lali terminó de decir esto y saltó sobre él, colgándose de su cuello y dándole un gran y apasionado beso de lengua. Gas la agarró, la acarició, los dos se estaban poniendo muy candentes; pero él mismo la frenó y la bajó.

- ¿Qué pasa Gas?

- Vamos a cenar primero... Es el último día que nos vamos a ver en varios meses... Disfrutémoslo

Encendí un cigarro
Y me miró a los ojos
Abroché su camisa
y se cruzó de piernas
Y le encanta ir a la cama conmigo
Pero no quiere nada, nada más”

Gas se apresuró a servir la comida. Lali se quedó algo triste por estas últimas palabras, estaba comenzando a sentir muchas cosas por él, demasiadas, pero sabía que él no cambiaría su vida de bohemio por ella, tenía que frenar eso a tiempo. Gas era sólo un buen momento y mucho sexo, pero no podía estar enamorándose de él.

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor”

- ¿A qué hora sale tu vuelo? - preguntó Lali casi cuando terminaban de cenar

- A las cinco - Gas miró su reloj - Tenemos algunas horas aún - Lali se quedó en silencio - ¿Qué pasa Lali? No te veo como siempre

- ¡Quiero estar con vos!

- Ahora vamos a estar

Gas se puso detrás de ella y comenzó a hacerle masajes. Lo que él no sabía era que ella no había dicho eso refiriéndose a tener relaciones sexuales. Ella lo había dicho porque de verdad quería estar con él todos los instantes de su vida. Pero no iba a poder, Gas era inalcanzable, era libre, y eso es lo que a Lali la enamoraba, pero, qué paradoja, su libertad era lo que no les permitía estar juntos.

Ya eran las doce
Debía irme de viaje
Que suerte con la gira
Que luego iba a llamarme
Porque le encanta ir a la cama conmigo
Pero no quiere nada más”

Lali decidió alejar de su mente esos pensamientos que no iban a llevarla a ningún lado. En su lugar, prefirió disfrutar de esa noche, tal y como se lo había pedido Gas.
Él la cargó en sus brazos mientras no paraba de besarla y la llevó a la habitación. Casi no esperaron para consumar, los dos se tenían muchas ganas, se iban a echar mucho de menos esos meses que él estaría en New York.

Me dijo yo te quiero
Aquí está mi cariño
Ahora no me atrevo
Es que ya no somos niños
Aunque me encanta ir a la cama contigo
Peto no quiero nada, nada más”

Cuando terminaron, Lali se quedó recostada sobre el pecho de él, sintiendo su corazón, ese que jamás iba a tener dueña.

- ¿Te gustó Lali?

- Sí... Fue... ¿Diferente no?

- ¿En qué sentido?

- En ninguno... Dejá...

- ¿Te pasa algo? - volvió a insistir Gas

- Te quiero mucho, Gas

- Yo también

- Sí pero... Vos no entendés... Yo te quiero para mí... Cómo me gustaría que estemos así todas las noches

- Lali... Yo también te quiero mucho... Pero no sirvo para estar con nadie... Y no quiero lastimarte... No te preocupes, no hay ni va a haber otra... Sos vos nada más, pero así, de esta manera... No puedo de otra forma

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor”

Si bien no era lo que quería escuchar, a Lali le hizo bien saber que ella era la única. Era la forma que tenía Gas de amarla, y suponía que estaba bien. Lali ya había bajado de encima de él, y Gas se dio media vuelta como para dormir, los dos desnudos. Lali se apegó a él para sentir una vez más el calor de su cuerpo y le susurró al oído "me encanta que me hagas el amor".

Durmiendo en su casa
Los jeans en el suelo
Mientras me abrazaba
Me dijo sonriendo
Manuel, me encanta ir a la cama contigo
Pero no quiero nada, nada más

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor

Y yo dije
No eres mi amor

Ella dijo
Y yo dije
No eres...”


Nunca pude estar solo - Pabdela (Cande y Pablo)



Si algún día te vuelvo a encontrar
Voy a decirte que no te olvidé
Algunos tragos repletos de alcohol
Ir a bailar y después a un hotel”

Pablo se acomodó para bajar en la estación Avenida de Mayo de la Línea C de subterráneos. El vagón venía repleto y había tenido que pedir permiso varias veces hasta llegar a la puerta. Cuando la formación se detuvo, él casi fue expulsado por los pasajeros que venían detrás, justo antes de que los que esperaban en la estación subieran como una tromba.

“Sabés que nunca pude estar solo
Sabés que nunca pude estar solo
Y si querés ahora, podés pasarme a buscar
Los Domingos ensayo en lo de Marce”

En el medio de la multitud, a Pablo se le hizo verla a ella. A Candela. Al amor de su vida, pero de la que hacía casi nueve años que no sabía nada. La recordaba con la frescura de su juventud, con sus joviales veinte años, con la virginidad con la que él se había quedado.

Y si querés ahora, podés pasarme a buscar
Los Domingos ensayo en donde sabés”

No le importaron los empujones de la muchedumbre, volvió su cabeza para mirar si era ella, y es que realmente no había cambiado nada en tantos años. Seguramente tendría alguna que otra arruga, quizás peinara alguna cana, pero no había podido mirarla tan detalladamente.
Le llamó la atención que subiera en ese subte, si ella era de Merlo, del "lejano oeste" como solía decir bromeando, pero lo más posible es que en tantos años hasta su lugar de residencia hubiera cambiado.

Si algún día te vuelvo a encontrar
Vamos a hablar de los días de ayer
De los ensayos del primer recital
De esos amigos que ya no están”

A Pablo le resultaba algo absurdo que en pleno siglo XXI hubiera perdido contacto de la manera en que lo hizo con ella, pero es que Cande terminó la relación tan enojada con él que lo bloqueó de toda red social existente, cambió su número de celular, y nunca más volvió a recibirlo. Él insistió una o dos veces y luego no volvió a Merlo, no quería quedar como un psicópata, y la distancia lo ayudó a no regresar.

Sabés que nunca pude estar solo
Sabés que nunca pude estar solo
Y si querés ahora, podés pasarme a buscar
Los Domingos ensayo en lo de Marce”

Le hubiera gustado volver a subir al tren y hablarle, abrazarla o simplemente mirarla en silencio, pero en el momento en que tardó pensando, la formación arrancó llevándose dentro a Cande. Se preguntaba si ella también lo habría visto; de ser así seguro no lo había tomado de la mejor manera.

Y si querés ahora, podés pasarme a buscar
Los Domingos ensayo en donde sabés”

Pablo caminó el tramo que debía hacer para combinar con la estación Lima. En ese ínterin iba recordando cómo se flecharon ya desde el primer día que se conocieron, en casa de unos amigos en común, de los que ya nada sabía. En esa época Pablo tenía una banda de rock and roll, en la cual tocaba el bajo, y Cande se jactaba siempre de ser su groupier. Ella lo acompañaba a todos los ensayos, y era la primera en recibirlo luego de cada recital. Fue su musa inspiradora de varias canciones, incluso siguió escribiendo luego de la disolución de la banda, como para desahogar esa pena que le quedó atorada el día que Cande dijo adiós sin mirar atrás.

Sabés que nunca pude estar solo
Sabés que nunca pude estar solo
Y me llora el corazón al saber que ya no estás
Cuando escribo canciones que hablan de vos”

No pasó un día en que no se arrepintiera de haber elegido la música antes que a ella, y en especial luego de que la banda se separara, allí se dio cuenta de que en verdad no tenía nada, y que no iba a lograr ser feliz sin esa mujer que le traía alegría a su vida. Nueve años habían pasado, y nunca la había superado.

Hablan de vos, hablan de vos
Están hablando de vos, hablando de vos
Hablando de vos (hablan de vos, hablan de vos).”

Pablo volvió al otro día, y al siguiente, y así sucesivamente a la estación Avenida de Mayo, procurando que siempre fuera el mismo horario, y se quedaba un tiempo esperándola, por si lograba volver a verla; pero a pesar de su insistencia, Cande nunca volvió a ese lugar, o al menos no en ese horario. Le quedaban sólo recuerdos, y la ilusión de volverla a encontrar en unos cuantos años.


Buena suerte - Nicery (Mery y Nico)



Cuando Mery y Nico se conocieron, el flechazo fue instantáneo. Se habían cruzado en una de esas fiestas en las que van los amigos del agasajado, y los amigos de los amigos, y a la vez los amigos de éstos; esas celebraciones en las que hay tanta gente que al final uno pierde a sus conocidos y no le queda otra que interactuar con gente nueva, o quedarse recluido tomando en un rincón.

Su sonrisa me atrapó
Algo se paralizó
Su vestido se iluminó
Y la luna se oscureció”

Nico era más del primer grupo, del que prefería conocer a más gente. Su novia se había escabullido por ahí con las amigas, y hacía más de una hora que no la veía, pero no le importaba, sabía que iba a aparecer a la madrugada, con unas cuantas copas de más y él iba a alcanzarla hasta su casa, en el camino ella iba a quedarse dormida en el asiento del acompañante y antes de bajar iba a darle un beso con olor a alcohol y despedirse así sin más.
Mery en cambio, era más del segundo grupo. No era una persona muy sociable, sólo había asistido para acompañar a su mejor amiga, y había terminado perdiéndola. Se lamentó el hecho de haber ido, y pensó que en ese momento podría haber estado en su casa, en su cama, acompañada de su marido y de su hijo de cinco años; le parecía mejor plan que estar en un lugar desconocido, rodeada de desconocidos que se emborrachaban. Ella no quería emborracharse, pero tomar un poco de alcohol no estaría mal. Al menos haría más llevadero el momento.

Escuchamos la mejor canción
Susurrando me la cantó
Con sus pies me acarició
Con su boca se despidió”

Nico y Mery. Mery y Nico. Dos mundos diferentes, dos vidas diferentes y dos formas de pensar también muy distintas. Sin embargo, esa noche estaba ideal para juntarlos. Para que repararan el uno en el otro y se hicieran compañía un rato. Nico clavó su mirada en la de ella, y ella le correspondió con una amplia y brillante sonrisa. Él avanzó, se sentó al lado de ella. Justo traía dos daikiris de frutilla en sus manos, que era el trago preferido de Mery. ¿Casualidad? ¿Destino?

- ¿Te parece si hablamos un rato? - comenzó a hablar él

- Sólo si convidás... ¿O era para alguien más?

- No, pedí dos porque no quería hacer la fila de vuelta

- Mery - se presentó, sacándole de sus manos uno de los vasos de trago largo

- Nico

Mery bebió un largo sorbo. Nico decidió romper el hielo, ya que sino la charla no iba a prosperar.

- ¿Te aburre la fiesta?

- ¿Cómo te diste cuenta?

- Tu cara de aburrimiento se notaba a la distancia, por eso me acerqué

- La verdad, no soy muy de estos eventos

- Yo más o menos, pero no hay onda

- Totalmente... - Mery no sabía cómo continuar

- Y entre vos y yo... ¿Hay onda?

A Mery le hubiera gustado explicar que en su casa un marido y un hijo la esperaban, y que hacía casi seis años que no tenía vida social, y que hablar con un desconocido era casi impensado para ella; pero Nico no le había preguntado eso, y creía que estaba totalmente de más tener que explicarle toda esa situación. Como demoró demasiado en contestar, Nico no se hizo esperar. Sus labios ya estaban sobre los de ella, y Mery decidió seguir. Ya tendría tiempo de sentirse culpable al otro día, pero ahora quería disfrutar de ese ruliento que le había movido el piso esa noche.

Que tengas buena suerte amor
Que te trate bien tu mejor sol
Tarde la vida nos cruzó
Y sólo canciones nos dejó”

Luego de ese beso, vinieron unos cuantos más. El ambiente comenzó a calentarse, y claramente estaban en una situación que no daba para mostrar en público, aunque nadie parecía reparar demasiado en ellos. Nico propuso de ir a otro lado, más cómodo. Mery asintió. Sabía lo que eso significaba, pero no le importaba, estaba más decidida que nunca.

Por su espalda quiero correr hoy
En su boca quiero ahogarme yo
Desnudarla fue el mejor sabor
Y de todo algo nos quedó”

A los pocos minutos abandonaron el lugar en el auto de Nico. Llegaron al hotel alojamiento más cercano. Nico pagó, entraron a la habitación que les habían indicado en la recepción. Mery puso algo de música. Eligió un tema de Spinetta, y suavemente empezó a tararearlo, mientras se desnudaba. Se acostó y Nico hizo lo mismo a su lado. Ella lo acarició por todo el cuerpo, a pesar de ser dos desconocidos, eso no era una simple calentura, ambos sentían una conexión única y decidieron disfrutar el momento, pausado, tranquilo. Le dieron mucha importancia a la previa, se besaron con deseo en cada rincón de sus cuerpos y finalmente se hicieron uno.

Vamos, que tengas buena suerte amor
Que te trate bien tu mejor sol
Tarde la vida nos presentó
Y sólo canciones nos dejó”

Cuando terminaron, se quedaron mirando al techo. Ninguno de los dos emitía palabra, no querían saber más sobre el otro aunque los dos se imaginaban que cada cual tenía su vida. El fatídico timbre sonó, anunciando el final del turno. Comenzaron a vestirse rápidamente. Aún no se habían ido y ya se estaban extrañando, pero sabían que no volverían a verse. Eso había sido sólo una noche de sexo maravilloso al ritmo de "Alma de diamante".

Vamos, que tengas buena suerte amor
Que te trate bien tu mejor sol
Tarde la vida nos presentó
Y sólo canciones nos dejó

Vamos, que tengas buena suerte amor
Que te trate bien tu mejor sol
Tarde la vida nos presentó
Y sólo canciones nos dejó.”