Cuando no estás - Gasdela (Cande y Gas)



Los rayos de sol se colaban por la ventana de esa calurosa tarde de Octubre. La primavera se hacía notar en todo su esplendor, el clima era óptimo, las flores estaban radiantes y el amor estaba presente en el aire.

Cuando no estás
O me encuentro en otro lugar del mundo
Cuando no estás
Me equivoco cada medio segundo”

En la televisión estaba sintonizado un canal de videos musicales, pero Gastón no le estaba prestando atención. Él estaba muy ensimismado con su teléfono celular, mirando viejas fotografías que tenía guardadas en su tarjeta de memoria. En todas estas fotos, había una persona muy especial: Cande. Y eso lo hizo ponerse nostálgico. Muy nostálgico.

Cuando no estás
La soledad me aconseja mal
Cuando no estás
No se abre el paracaídas y salto igual
Y me pierdo en habitaciones vacías”

Gas miró cada una de esas imágenes con detenimiento; observó el lugar en el que se encontraban y centró su mirada en las expresiones de los rostros de ambos. Podía notar las sonrisas, para nada fingidas, y las miradas. Él siempre creía que una persona podía mentir muy bien en sus palabras y hasta en sus muecas, pero no había nada qué hacer contra la mirada. Los ojos eran el reflejo del alma. Por ejemplo, si alguien lo viera a él en ese momento, se daría cuenta de que estaba vacío, de que le faltaba su otra mitad. Había tristeza en sus ojos. Muy diferente era su mirar en esas fotos. Allí podía vérselo completo, feliz, y con un brillo que no había vuelto a estar presente desde que Cande se había ido.

Cuando no estás, cuando no estás conmigo
Cuando no estás
La casa vacía pregunta ¿Cuándo volverás?
Y escribo versos crueles conmigo”

Los ojos de Cande también demostraban felicidad, y se preguntó por qué era así, tan veleta, por qué a pesar de amarlo y ser feliz había decidido irse por segunda vez.
La primera vez que Cande se había ido, Gas se sintió abandonado. Ella dijo que necesitaba un tiempo, que necesitaba encontrarse con ella misma, que no podía hacerle bien si ella misma no lo estaba. De todos modos, este distanciamiento no había durado más de un mes. Gas contó uno por uno los treinta días que pasaron hasta que ella apareció nuevamente en su puerta esa noche de lluvia, totalmente empapada.

Cuando no estás
Estoy esperando que vuelvas
Cuando no estás
Me paso el día contando minutos”

Justo el día en que cumplían un año y tres meses de aquella reconciliación, o dos años y siete, si es que contaban desde el principio, Cande volvió a decirle que se iba. Que la relación no daba para más, y que esta vez no iba a volver. Que él no era más que una diversión en su vida, y que ya estaba aburrida. Así de despiadada, así de cruel, Candela, tan desconsiderada que ni siquiera había contemplado irse después del aniversario.

Cuando no estás
O me pierdo en un laberinto oscuro
Cuando no estás
La soledad me aconseja mal”

Ciento diecisiete días habían pasado. Gas los llevaba contados nuevamente, y se preguntaba si esta vez sería cierto que Cande no volvería. Si ya había encontrado a alguien que haga brillar esos ojos tanto como alguna vez lo había hecho él.

Cuando no estás
La casa vacía pregunta ¿Cuándo volverás?
Y escribo versos un poco crueles conmigo”

Gas cerró el visor de fotos, y decidió escribirle un mensaje, recordándole lo mucho que la extrañaba. Al principio le escribía todos los días, aunque ella respondía sólo algunos pidiéndole distancia. Luego él comenzó a espaciar sus mensajes, y Cande dejó de responderlos. Esta vez no le importaba si le respondía o no, sólo quería recordarle, una vez más, que no podía vivir sin ella.

Cuando no estás
Estoy esperando que vuelvas
Cuando no estás
La casa vacía pregunta ¿Cuándo volverás?
Y escribo versos crueles conmigo”

"Cuando no estás sólo espero verte llegar por esa puerta" le escribió torpemente, con algún que otro error de ortografía. Bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la mesa. No creía que iba a llegar respuesta, y así fue. Cande no contestó.

Cuando no estás
Estoy esperando que vuelvas
Cuando no estás
Sólo espero verte llegar por esa puerta”

Tres días después, Gas se levantó bien temprano. - Ciento veinte días - se dijo a sí mismo, y comenzó a prepararse para otro día laboral, cuando escuchó golpes en su puerta. Seguro era el chico que le tiraba el diario todas las mañanas. Gas salió, aún medio dormido, y grata fue su sorpresa al ver que había vuelto. Candela volvió.

- ¡Candela! - Gas se refregó los ojos para asegurarse de que no fuese una ilusión óptica. Ella lo miraba inmóvil e inexpresiva

 - ¿Qué pasó? ¿Volviste? Decime que volviste... - insistió Gas

- Yo... Creo que no tendría que haber venido hasta acá - suspiró y agachó la cabeza dispuesta a marcharse

- ¡No Cande, esperá! Si ya estás acá es por algo, vení, pasá, sigue siendo tu casa, nada cambió

- No Gas, ésta ya no es mi casa, no sé qué hago yo acá... Es que vos me mandaste ese mensaje y...

- Todavía te importo - la interrumpió - ¡Todavía te importo, mi amor! Yo sabía que vos me amabas, que siempre me amaste

- Sí Gas... ¡Sí! - comenzó a lagrimear - No sé qué me pasa cada vez que me voy... Pero por algo vuelvo una y otra vez...

- Eso es amor, Cande, no hay otra explicación

Lo que ocurre cuando vuelvo es que te quiero más
Estoy esperando que vuelvas
Cuando no estás conmigo”

Gas la tomó entre sus brazos y la besó. Ciento veinte días esperando que ese momento llegara. La abrazó con todas sus fuerzas y deseó que nunca más se fuera

- Yo te amo, Gastón, perdoname - se secó las lágrimas

- Yo siempre te voy a perdonar, pero no vuelvas a irte... Vos decís que no sabés qué te pasa cuando te vas... Yo sí sé lo que me pasa. Me quedo solo, me torturo, el espejo me devuelve una imagen vacía, me culpo de todo, y cuento los días que pasan sin vos, preguntándome cuándo vas a volver

Cande se moría por decirle algo, pero no le salieron las palabras. Lo abrazó por el cuello y saltó sobre él, agarrándolo de la cintura con sus piernas, mientras lo besaba apasionadamente.

- De lo único que sirve irme es para que me extrañes más cuando vuelvo

- No quiero extrañarte más ni menos. No quiero extrañarte. Quiero despertarme todos los días con la certeza de que al abrir mis ojos te voy a encontrar a mi lado

- Y así será - concluyó Cande, sellando el destino de ambos.

Cuando no estás conmigo
Cuando no estás conmigo.”


Una estrella en el mar - Pablery (Mery y Pablo)



- Me voy a la Capital - las palabras de Mery resonaron en los oídos de Pablo. Podía notar la voz quebrada de ella.

- ¿Y vas a dejar cuatro años atrás por eso?

- Pablo, lo nuestro fue muy lindo, pero éramos chicos... Somos chicos todavía, apenas cumplimos los dieciocho

- ¿Y es motivo para que decidas irte sin mirar atrás?

- Este pueblo es una porquería... Vos al menos ya heredaste el negocio y la profesión de tus viejos... Yo no tengo más nada que hacer acá

- ¿Y qué vas a hacer allá?

- Voy a ir a limpiar casas... Después, capaz consiga algo mejor

- Pero Mery, yo acá te puedo dar una vida relativamente buena

- ¿Y qué pasa si no terminamos juntos? ¿Qué pasa si a los treinta de repente me veo sola y sin trabajo? No puedo desperdiciar esta oportunidad

Pablo calló. En realidad no supo qué contestarle. Le hubiera gustado decirle que iban a estar toda la vida juntos, pero ¿Y si no? Era cierto que aún eran muy chicos... ¿Y si, por el motivo que fuera, se separaban? No podía ser tan egoísta.

- Igual te voy a escribir cartas... Capaz me puedas venir a visitar - Mery cortó el silencio

- Sí... Sí, obvio... Es más, si me va bien, capaz que puedo ir a poner una veterinaria allá, y podamos estar juntos de vuelta

- Puede ser... Me gusta la idea - sonrió Mery

- ¿Cuándo te vas?

- Mi tren sale mañana a las nueve... ¿Vas a venir a despedirme?

- Me ponen muy mal esas cosas... Vos viste cómo soy...

- Entonces, señor sensible, pasemos lo que resta de este día juntos - propuso Mery, más animada

- Me gusta la propuesta - afirmó él.

Te marcharás
Y sin saberlo tu mirada es gris
Tu corazón no quiere partir
Estás atando tu destino a un tren”

Pablo hizo todo lo posible para que esas dieciséis horas que les quedaban juntos fueran las mejores, quiso hacer que Mery nunca en su vida se fuera a olvidar de ese día, por más que la vida los separara luego, quería quedar en su recuerdo para siempre.
Pasearon por sus lugares favoritos, cenaron y terminaron la noche con broche de oro, haciendo el amor.

Para el serás
Una ventana que nunca se abrió
Una esperanza de su soledad
Una respuesta que nunca alcanzó”

Al otro día, bien temprano, Mery partió. La única que fue a despedirla fue su madre. Luego de un viaje largo, llegó a la terminal de Retiro, y allí la esperaba su patrón, un hombre soltero y bastante mayor, que la había contratado con cama adentro.
El hombre quedó deslumbrado al verla y, para sus adentros, se propuso conquistarla. Lo intentó varias veces durante los primeros meses sin lograrlo. Mery, mientras tanto, se escribía con Pablo, y el hombre odiaba cada vez que le llegaba una carta de él; de mala manera le decía "Te llegó una carta de Pablo", y casi se la revoleaba antes de retirarse.

Solos los dos
La gran ciudad los verá pasar
Buscando alguien con quien hablar
Es sólo un gesto de libertad”

Cuando ya hacía tres meses que estaba trabajando allí, Mery comprobó lo que había sospechado casi desde que llegó: Estaba embarazada. Un pequeño hijo de Pablo estaba creciendo en ella. Se moría por contárselo. No sabía cómo se lo iba a tomar él, ni como se lo iba a tomar su patrón, y si le permitiría seguir trabajando aún en su estado.
Mery le escribió la carta a Pablo apenas llegó del médico, pero como no iba a enviarla hasta el otro día, la dejó por ahí, sin saber que ese iba a ser el mayor error de su vida.
Por la tarde, su patrón, enfurecido se presentó ante ella.

- ¿Qué es esto María? ¿Cómo que estás embarazada?

- Ehhh... Señor... Sí... Se lo iba a decir... Me enteré hoy... Vine embarazada y no lo sabía - dijo Mery, nerviosa y a punto de llorar

- ¿Y encima querés seguir trabajando?

- Sí, señor... Me hace falta el empleo

- ¡Entonces olvidate de Pablo! - con furia, destrozó la carta frente a sus empapados ojos - Quiero que te quedes conmigo y te prometo que lo voy a criar como si fuese mío

- Yo... No puedo hacer eso...

- ¡Entonces te voy a dejar en la calle con tu hijo!

- ¡Pablo se va a hacer cargo de nosotros! - Mery alzó la voz, ya enojada

- ¿¡Un pendejo de dieciocho años!? - gritó, asustando a Mery - ¡No me hagas reír! ¡Se va a ir atrás de la primera pendeja que encuentre y te va a dejar sola!

Mery bajó la mirada y quedó unos segundos en silencio. Luego lo volvió a mirar a los ojos

- Está bien. Voy a estar con usted... - dijo, con mucho dolor dentro de su alma

- Perfecto... Al fin... Pero no te tomes atribuciones, seguís siendo mi empleada, pero con privilegios... Pero a tu hijo no le va a faltar nada, no te preocupes -.

Pero no es igual
Tu corazón se ha quedado allí
Bajo la luna de aquel lugar
Es otra estrella que cayó en el mar”

Para Mery comenzó una tortura. No podía parar de extrañar a Pablo. Por más que tuviera sexo con ese hombre, no se comparaba a la suavidad de las caricias de Pablo, porque la diferencia era que a él lo amaba y a este hombre no.
Las cartas de Pablo llegaron un tiempo más, pero Mery no alcanzaba a leerlas. Su patrón se encargaba de desaparecerlas antes de que ella se diera cuenta que habían llegado. Como las respuestas de Mery no llegaban, Pablo se tomó el tren hacia Capital en busca de ella.
La mañana en que Pablo se presentó en el domicilio, Mery salió a atender y se quedó helada al verlo.

- ¡Pablo! ¿Qué hacés acá?

- ¡Mery! Mery... ¿Estás... Estás? - tartamudeó mientras le miraba el abultado vientre

- Embarazada

- Sí, ¡Sí, eso!

- Sí, acá estoy...

- ¿Es mío? - preguntó con ilusión.

Mery se moría por contestarle que sí, que era de él, que su patrón la tenía obligada a quedarse y que lo único que ella quería era que él se la lleve lejos. Mientras pensaba en todo eso, hizo un largo silencio; y el patrón apareció por detrás.

- ¿Por qué no le contestás, María? - dijo hoscamente

- No... No es tuyo - Pablo agachó la cabeza y a Mery se le rompió el corazón en dos mil pedazos por la mentira que había dicho.

- Entiendo... Veo que estoy de más... No te preocupes, no te voy a volver a buscar

Pablo se dio la media vuelta y se fue, y Mery cerró la puerta con lágrimas en los ojos y susurró "Adiós", mientras su patrón le recalcaba lo bien que había hecho.

Y la ciudad es el mar
Adonde naufragó el amor
Y la ciudad es el mar
Adonde naufragó el amor.”

Los años pasaron, y Pablo formó su propia familia sin olvidarse del desengaño que había sufrido con Mery; y en alguna parte de la gran Capital creció una nena que no conoció su verdadera identidad.



Amor de contramano - Lalico (Lali y Nico)



Era una de esas noches de pleno verano en las que el aire estaba tan pesado que parecía que faltaba el oxígeno. Definitivamente era una noche para no hacer nada, y menos que menos estar en un boliche repleto de gente donde no se podía ni respirar.

Hace calor
Quiero un papel esta noche
La gente que baila aturdida
La música suena, estás viva
Hay humo y alcohol”

Nico se estaba lamentando de haber ido hasta ahí solamente por ella. En realidad, lo que más lamentaba era que Lali ni siquiera había aparecido, y ya hacía más de dos horas que estaba esperándola. Se estaba empezando a poner ebrio, y ella sin arribar.

Busco tu cara
Busco tu cara entre el ruido
Me siento en el mundo perdido
Un barco que viaja sin rumbo
Un cuerpo sin luna”

Nico estaba perdidamente enamorado de Lali, y sabía que ella sentía lo mismo, pues se lo había confesado una noche, justo después de besarse en el umbral de su casa, y antes de hacer el amor por primera vez. Había sólo un pequeño detalle que no los dejaba estar juntos como querían, y era que él era el ex de la mejor amiga de ella.
Nico nunca había sentido gran cosa por esa chica, y ni siquiera la consideraba ex, ya que para él nunca había sido su novia; pero ella sí había quedado muy enganchada con él, y cuando se enteró que había estado con Lali puso el grito en el cielo. Se enojó con ella, y le puso como condición que se alejara de él para perdonarla.
Lali cumplió, y Nico sufrió mucho por esta decisión. Lali también sufría, y lo peor era que Nico lo sabía, aunque ella intentaba disimularlo. Dos almas gemelas separadas por un capricho de una tercera que ya ni lugar tenía en esa historia.

Sigo dando vueltas de madrugada
Borracho, tirado, necesito una explicación
Es que hay una luz en tu ventana nena, nena
O es que tu cama se incendió”

Esa noche habían acordado verse, hablar, tratar de resolver algo para poder estar juntos como querían; pero Lali no había asistido. Seguramente se sentía una traidora y por eso había decidido no acudir. Nico se cansó de esperar y se levantó de su asiento, caminando con dificultad debido a la borrachera, y fue hacia el único lugar que tenía en mente: La casa de Lali.

Un corazón
Un corazón distraído puede arrastrar tu destino
Hay tanta lluvia en tus ojos, tu amor no vino”

Nico sonrió al ver la luz de la habitación de ella encendida, y comenzó a tocarle timbre. Insistió cuatro o cinco veces, pero ella no salió. Luego probó llamándola por teléfono, pero el buzón de voz daba constantemente. Lo único que se le ocurrió fue arrojar pequeñas piedritas contra el vidrio del ventanal del segundo piso, que daba al cuarto de Lali. A la tercera o cuarta piedra, Lali, en ropa interior, se asomó al balcón.

- ¿Qué querés Nico?

- ¿Cómo qué quiero? Te estuve esperando, no viniste

- Nico, me pareció que no era buena idea, después va a ser para problemas...

- ¿Con quién? ¿Con la loca de tu amiga? Lali, yo te amo y estoy harto de todo esto...

- ¿Estás borracho?

- Un poco, pero no tiene nada que ver, sabés que siempre sentí muchas cosas por vos

- ¿Por qué nos equivocamos así?

- Esto no es una equivocación, es amor, la única equivocación fue haber estado con ella... ¿Bajás?

- Esperá que me visto...

- No hace falta - dijo Nico, pícaro; Lali lo miró mal y volvió a entrar.

Nadie está cerca, todos se alejan tomando
Tu cuerpo se está aniquilando
Hay tanto fuego en tu alma, puedes quemarte”

A los pocos minutos, Lali salió por la puerta de calle. Nico lo primero que hizo fue correr a abrazarla y atraerla hacia él para terminar dándole un gran beso. Un beso con los labios ardientes y olor a ginebra, en el que le demostraba todo su amor. Cuando se separaron, por la falta de aire, Lali tenía lágrimas en sus ojos.

- No aguanto más sin vos - dijo, con la voz entrecortada por el llanto que estaba a punto de salir - Pero a la vez me siento muy mal al pensar en ella... ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?

- A mí no me importa ella, yo quiero estar con vos y lo que digan los demás me tiene sin cuidado

- Pero yo no puedo... ¡Me siento muy mal! Ojalá pudiera ser más egoísta y jugarme por nosotros, pero no puedo... - Nico le acarició la cara, apenado - Y a la vez no quiero que encuentres a alguien más y me dejes...

- Te prometo que te voy a seguir esperando - dijo Nico, algo ofuscado y suspiró. Luego volvió a besarla - No olvides que te amo - le reiteró antes de darse media vuelta e irse a vagar sin rumbo por las calles de Agronomía.

Sigo dando vueltas de madrugada
Borracho, tirado, necesito una explicación
Es que hay una luz en tu ventana nena, nena
O es que tu cama se incendió”

Nico iba caminando, llorando y maldiciendo por no poder estar con su amada. Iba a seguir esperándola,  de eso no había duda, pero esa espera dolía demasiado. No entendía por qué su amor tenía que ser prohibido y a escondidas. Por qué en lugar de vivir un amor libre, tenían que llevar adelante un amor de contramano.

Es un amor que va, que va de contramano
Es un amor que va, que va de contramano, sí
Es un amor que va, que de contramano
Y no sé por qué tengo que llorar así
Es un amor que va, que va de contramano.”


Traición a la mexicana - Vicochi (Rochi y Vico)



Vico se había pasado toda la tarde llamando por teléfono a sus amigos para salir esa noche, pero ninguno podía. Todos tenían planes con sus novias. Era feo eso de ser el único soltero del grupo.
Hasta hacía poco más de un mes, él también tenía novia. Una hermosa rubia a la que le hubiese gustado llevar al altar. Pero un día, ella terminó con él. "Tengo otro" fue la terrible justificación. Vico a veces pensaba que hubiera preferido que le dijera una mentira, porque haber escuchado que otro hombre tenía el amor de ella y que tenía sexo paralelamente con los dos había sido demasiado.

Esta noche saldré a emborracharme
Andaré por las calles de esta ciudad tan grande
Brindaré por tu amor, por lo que fuimos
Por calmar el dolor que marcó tu traición al dejarme”

Vico se decidió a salir igual esa noche. No le importaba tener que salir solo, iba a recorrer calles hasta que encontrase un bar en el que se sintiera cómodo, y donde se pudiera emborrachar tanto que hasta pudiera olvidarse de ella, aunque fuese por unas horas.

No pretendas que yo vuelva a buscarte
Porque es mi corazón el que rompiste y quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para olvidarte”

Justo cuando estaba a punto de salir, recibió un llamado en su celular. El nombre que vio en el visor le llamó poderosamente la atención. "Rochi". ¿Ella? ¿Qué querría ahora? ¿Se había acordado que él existía?

- Hola - dijo Vico con la voz más cortante que le salió

- Hola Vico - esa dulce voz que le derretía el corazón estaba al otro lado del auricular, pero iba a intentar ser lo más frío posible

- ¿Qué querés Rocío?

- ¿Tenés algo que hacer ahora?

- Voy a salir

- Entiendo... - dijo luego de unos segundos de silencio

- ¿Necesitabas algo?

- No... Sólo te iba a decir si podíamos vernos...

- ¡No, Rocío! - Vico gritó - ¡No te das una idea del daño que me hiciste! ¡Dejame seguir con mi vida!

- Perdón Vico, yo pensé que... - Vico la interrumpió

- ¡No me llames más! ¡No quiero saber más nada de vos! ¡Salvo que necesites algo muy urgente, no me jodas más!

Vico le cortó sin esperar respuesta. Rochi se quedó mirando el teléfono, con lágrimas en sus ojos; si bien ella había provocado todo eso, ahora que estaba sola, ya que su amante la había dejado, estaba totalmente arrepentida. Decidió que ella también saldría esa noche, necesitaba despejarse, y dejar de pensar un poco.

Cantinero sirva otro tequila que invita mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me dejaste”

Vico entró a un bar que no solía frecuentar, y se sentó en la barra a tomar una medida tras otra de tequila. Enseguida se puso bastante ebrio y, aunque pensó que iba a olvidarse de Rochi, por el contrario, se puso a lagrimear y a hablar de ella con el barman, a veces la adulaba y otras veces la puteaba. Le llegó hasta a mostrar una foto que conservaba en su celular de ambos

- Linda, eh... - dijo el hombre, que pasaba de los cuarenta años

- Hermosa... ¡Pero tan mala! Eso no se hace, engañar a alguien que la amaba tanto... Dame otro tequila, macho - el hombre sirvió - Son guachas las mujeres, ¿Eh? Uno les da todo y así te pagan... Pero yo ya no me enamoro más... ¡Ya no! No voy a caer en eso...

- Mirá cómo te mira aquella chica, campeón, la vida sigue...

- ¡No, ya fue! ¡Si no es Rocío no quiero a nadie! Ay, Rocío... - Vico comenzó a llorar otra vez

- Mirá pibe... Las tenés a todas muertas con vos hoy, ¿Eh? Mirá a aquella rubia...

Ya no podré volver a enamorarme
Sé que puedo mentir y fingir pero no enamorarme
Y aunque tengas otro amor nunca vas a olvidarme
Porque tu boca mordió la pasión al besarme”

Vico se dio vuelta apenas, de reojo, y sin real interés, cuando vio que la rubia que lo estaba mirando era Rochi

- ¡Es ella!

- Ah sí... Sí es, eh... - dijo el hombre entrecerrando los ojos para fijar la vista - Y viene para acá... Los dejo solos...

No pretendas que yo vuelva a buscarte
Porque es mi corazón el que rompiste y quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para olvidarte”

- ¡Vico!

- ¿Qué hacés acá Rocío?

- Vos dijiste que salías, así que yo también salí, nunca pensé que ibas a estar acá, estoy muy mal...

- ¿Vos estás muy mal? ¿Y yo? ¡Vos no te das una idea de cómo estoy!

- Me hace sentir peor lo que me decís – lagrimeó

- ¡Pero es la verdad! Ahora no sé qué hacer con todo este amor que tengo acá para vos

- Dámelo... Es mío...

Cantinero sirva otro tequila que invita mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me engañaste”

Vico la abrazó y la besó intensamente. Se besaron por unos minutos, con lágrimas en los ojos, hasta que Vico se apartó furiosamente

- ¡No! ¡Vos sos un error en mi vida! ¡No me voy a volver a equivocar con vos!

- ¿Por qué me decís eso?

- Porque sufrí mucho por vos, pero ya es hora de superarte... Y si vos volvés todo el tiempo, yo no puedo dejarte atrás...

- Entonces volvamos

- Ya no puedo confiar en vos, no puedo perdonarte... Lo siento...

Rochi agachó la cabeza y se alejó, retirándose luego del bar.

Ya no quiero volver a equivocarme
Porque es mi corazón el que rompiste y quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para olvidarte”

- ¿Y maestro, se arreglaron?

- No... Ya está, le dije que se fuera, bastante daño me hizo ya...

- Hiciste bien...

- Otro tequila, por favor...

El cantinero sirvió. Vico hizo fondo blanco con el enésimo vaso que se tomaba. La noche iba a ser larga, y la vuelta a casa aún peor.

Y cantinero sirva otro tequila que invita mi herida
Y me voy a quedar en el bar sólo para olvidarte
Ay cantinero sirva otro tequila que invita mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me engañaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me engañaste.”