Tratando de olvidar - Eugeter (Euge y Peter)



Era un amanecer de los últimos de verano. Corrían los primeros días de Marzo, y en Mar del Plata el clima ya era más similar al del invierno que al de la calurosa estación que estaba terminando. A pesar del frío, Peter se sacó sus zapatillas y caminó descalzo por la arena hasta que el agua del mar le mojó los pies. Estaba helada, sí, pero no tanto como el corazón de Eugenia. Y no le hacía tanto daño tampoco.

Voy caminando bajo una luna azul
Y las estrellas que descansan sobre el mar
Me fui de casa, estoy en otro lugar;
En la cornisa de una falsa soledad”

Peter se quedó con la mirada perdida en el oleaje, y junto a éste comenzaron a llegar a su cabeza recuerdos, como olas, recuerdos muy lindos vividos al lado de aquella rubia que él había amado tan intensamente.
Decidió sentarse unos metros más lejos del mar, aún sobre la arena, y mirar el paisaje que lo rodeaba. La noche se estaba yendo y aún podía divisar las últimas estrellas en el cielo y más atrás el anaranjado sol que asomaba. Y otra vez llegaba el recuerdo de ella. Hubiese sido el paisaje ideal para contemplar juntos mientras reían y rodaban sobre la arena, y se llenaban de amor mutuamente. Pero Eugenia estaba muy lejos.

A lo lejos, está saliendo el sol
Y veo tu cara junto a todo el amanecer
Nena, no hay nada
Que me pueda hacerte olvidar
Me robaste el corazón”

Peter dejó su mochila a un costado y sacó un Norton merlot. Ya que Eugenia no estaba, al menos iba a brindar en su nombre, en recuerdo de lo que alguna vez tuvieron. Lo destapó y empezó a beber directamente de la botella. Otra vez volvían los recuerdos.

Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar

No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar”

Se habían conocido en el boliche rockero Mvseo Rock. Claro que ninguno de los dos era de esa onda, habían ido cada cual con su grupo de amigos, por eso, después de bailar dos temas de Elvis, o mejor dicho, de hacer papelones, fueron a los reservados, con la excusa de conocerse más.
Eugenia. Así dijo que se llamaba. Sabía que nunca iba a olvidarse de ese nombre, ni de esa rubia, y así fue. Desde esa noche no pudo separarse de ella.

Que nos conocimos en San Telmo
En el viejo Museo Rock
Donde todo se hacía
Como por primera vez”

No era la primer mujer para él, pero estaba seguro de que quería que sea la última, en especial luego de haber sentido el calor y la suavidad de su piel, de haber sido dueño de su cuerpo y de su sexo por unos instantes en el diminuto baño del local bailable.
Él también supo en ese instante que estaba muy lejos de ser el primer hombre de Eugenia, pero no le importó. Totalmente iluso, creyó que eso no era importante. Ese fue el gran error de su vida, pero en ese momento no podía ni imaginárselo.

Fue en el baño
Donde vos me hiciste arder
Desde el tabique
Hasta la punta de los pies”

Ese día intercambiaron números, se siguieron hablando, se siguieron viendo. Llegaron a considerarse mutuamente novios, hasta que llegó el fatídico día del final.

- Pitt, escuchame... - dijo Euge con rostro preocupado.

Peter sabía que no se venía algo bueno, pero la dejó continuar

- Creo que la estamos pasando bien juntos, pero es hora de que la terminemos ya

- Pero... ¿Por qué Euge? ¿Vos no me amás?

- Sí te amo, pero no sirvo para el amor... Vamos Peter, vos lo sabías de entrada... Sabés que no soy mujer de un solo hombre

- Entonces... ¿Me engañaste?

- No, jamás lo pienses. Te llegué a amar y te respeté mucho, pero por eso mismo te estoy dejando... Te merecés ser feliz, y yo no puedo darte esa felicidad

- Mi felicidad es con vos, ya lo comprobé - dijo Peter, algo terco

- Eso es lo que vos pensás, pero no estás en lo cierto... Vas a ser más feliz sin mí

- No me dejes... - casi le suplicó una última vez con algunas lágrimas a punto de brotar de sus ojos

- Ya es una decisión tomada. Te amo Peter, nunca lo olvides

Ella le dio un último beso, pero él lo sintió frío. Ella era fría, ¿Cómo podía estar diciéndole "te amo" y en el mismo momento dejándolo? ¿Es que no pasaba nada en su interior? ¿Sería que realmente no lo amaba tanto como decía?

Nos amamos, pero pronto se acabó
Como se acaban las cosas
Que te hunden al dolor
Nena, no hay nada
Que me pueda hacerte olvidar
Me arruinaste el corazón”

Peter no pudo seguir recordando. Ya estaba bajo los efectos del alcohol. Algo de bronca corrió por su interior. Se dio cuenta que Eugenia era sólo un mal recuerdo en ese instante. Contempló una pequeña foto de ella que tenía en su billetera. Primero la miró con amor, pero éste fue desapareciendo. Ya no quería saber nada de ella ni volver a verla nunca más. Seguramente estaba mejor, y él también iba a estarlo.

Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar

No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar”

Peter se colocó la mochila, se aproximó a la orilla del mar y lanzó la foto. Se dio media vuelta y partió sin mirar atrás, mientras la fotografía de Euge era arrastrada mar adentro y junto a ella todo el amor que Peter le había tenido alguna vez.

Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar

No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar.”


En la cara - Agusli (Lali y Agus)



Lali volvió a mirar su reloj por enésima vez en el lapso de una hora. Ya había perdido la cuenta de las veces que había mirado al pequeño accesorio, como devorándolo con la mirada, como si su accionar pudiera hacer que el tiempo corriese más rápido o que el hombre al que ella amaba concurriese a su encuentro. Se estaba cansando de esperarlo. Últimamente siempre era así.

“Ella espera sentada
Pagaría por volverlo a ver
Se siente mareada
No sabe qué tiene que hacer”

Lali pensó por un momento en esos lindos instantes que vivieron en los primeros meses de la relación. Agus nunca había sido muy partidario de la formalidad. Le gustaban las relaciones más bien desestructuradas, decía que no se veía en una relación en la cual tuviera que cumplir con el formalismo de comer ravioles todos los Domingos en la casa de la suegra. Él prefería que surgieran salidas o encuentros espontáneos, que de una cita en la plaza del barrio terminasen en la costanera, o que de una caminata por los bosques de Palermo surgiese una noche de películas en la cama.

“Él se le ríe en la cara
Y no es la primera vez
Se acerca la noche
Y la empieza a perder”

A Lali no le molestaba esto, los argumentos de Agus eran buenos. Decía que de no ser así, la rutina los iba a terminar separando. Pero conforme los meses pasaron, Agus se empezó a involucrar cada vez menos. No podía culpar a la rutina, esta vez esa maldita no era la responsable. Toda la culpa caía sobre él, y nada más que en él. No estaba a la altura de la relación... ¿Sería que tenía otra mujer? ¿Sería que ella no era interesante? ¿Por qué Agus destinaba su tiempo en otra cosa antes que en ella?

“No sufras por nada
Que te tenga en segundo lugar
No quedan palabras
Que hieran todavía más

Y él se te ríe en la cara
Y no es la primera vez
Se acerca la noche
Y te empieza a perder”

Lali volvió a mirar el reloj y sus lágrimas cayeron. Seguramente Agus ya no iba a venir. Bufó y le dio una patada al piso, mientras pensaba en por qué sería que lo amaba tanto a pesar de esas actitudes. Miró el cielo, que estaba empezando a oscurecerse, y decidió irse. Caminó algunos pasos, y en ese momento, alguien se acercó corriendo hacia ella

“Llorá si querés, sólo si querés
Pero cuando pares
No olvides saber que sabés
Que se te ríe en la cara
Y no es la primera vez
Que se acerca la noche
Y te empieza a perder”

- ¿No me pensabas esperar? - dijo Agus en tono jocoso

- ¿¡Vos me estás cargando Agustín!? ¡Te esperé toda la tarde! - respondió Lali, enfurecida

Bueno gorda... Me colgué... Vos sabés cómo soy yo, nunca te voy a dejar plantada... -

Lali se mordió los labios con furia, pero su actitud cambió en dos segundos

- Te amo Agus... Aunque seas un colgado que me dan ganas de... - apretó sus puños

- Yo también te amo... ¿Quién me va a amar así de colgado si no sos vos? -

- Nadie te aguantaría, me merezco un monumento -

Agus rió y la besó con ternura. Luego la tomó del brazo y se fueron caminando mientras hacían planes de qué podían hacer esa noche.

“Se acerca la noche
Y te empieza a perder.”


Chico Común - Vicande (Cande y Vico)



Un día como cualquier otro, Vico se levantó, siempre tarde, se vistió, se puso sus pantalones a rayas, su -para él- inigualable campera Adidas, y sus viejas Topper blancas de lona, que no las cambiaba desde hacía años. Su familia lo cargaba diciéndole que, vestido así, parecía un pordiosero, pero él se limitaba a contestarles con una carcajada; para él no era sólo una vestimenta, sino un estilo de vida.

Él es un chico común
Como solía haber
En cualquier barrio de hoy”

El mismo día, en otra parte de la Capital, Cande terminaba de arreglarse a las apuradas para llegar a su trabajo, cuando vio que su padre se había llevado el automóvil, lo que implicaba que iba a tener que atravesar media Capital en tren. Odiaba con todas sus fuerzas viajar en transporte público, por lo que terminó saliendo de su casa de mal humor, haciendo resonar los tacos de sus zapatos contra el pavimento.

Ella la chica bien que vagaba sola
En aquella vieja estación”

Vico tenía que llegar al galpón donde ensayaban con sus amigos. Él tocaba la batería, por lo que era parte importante de la banda. En el trayecto, decidió entregar pequeños volantes que habían hecho a pulmón para anunciar el show que darían en dos días en "La Colorada".
Cande vio al rockero que se acercaba a ella mientras esperaba el tren en la estación de Villa Luro, y creyó que estaba pidiendo limosna.

- No, gracias - le respondió, cortante y sin quitarse los lentes de sol - No traigo plata encima - añadió, mintiendo, como cada vez que alguien le pedía en la calle.

- Estas conchetas se creen que todo el mundo les va a pedir algo - dijo Vico bastante fuerte

- ¿Perdón? - Cande se quitó los lentes - ¿Acaso no querías plata?

Y se cruzaron aquel día de tarde
Y el silencio partió
Pero quién iba a pensar
Que aquella tarde sus vidas cambió”

Vico iba a volver a contestarle de mala manera, pero cuando vio a Cande a los ojos, le pasó algo extraño, una sensación que no había sentido antes.

- Ehh... Ehh... - tartamudeó - No... Sólo quería darte un volante - Cande agachó la cabeza, ruborizada

- Perdón, eso por no leer, perdón...

- No pasa nada... ¿No viajas mucho en tren, no?

- Casi nunca, me pongo de muy mal humor cuando tengo que hacerlo

- Tenés que ponerle más onda, y no va a ser tan grave...

Acá estoy, esto soy
Se lo dijo sin ningún temor
Estas calles son mías
Todas caminadas con el corazón”

- Puede ser - evadió el tema - ¿Y de qué era el volante?

- De mi banda, Salverock

- ¿Tenés una banda?

- Sí, hacemos rock and roll, la mayoría son covers de La 25, pero tenemos temas propios - Cande sonrió sin entender casi nada - Tomá, mirá que te espero

- Gracias - Cande agarró el papel - Pero no es mi estilo, no creo que vaya

- Dale, no seas mala... Yo te acompaño a la vuelta, si querés... - ambos quedaron en silencio unos segundos - Mirá, ya sé - Vico se desenrroscó el pañuelo que llevaba en el cuello - Llevalo, y me lo traés ese día - se lo ató a Cande en el cuello - Dale, no tenés excusa ahora

Y fue tomando valor
En ese bar que le quedo de pasó
Y sobrado de unos tragos
Confesó su despido final”

El tren en dirección a Capital llegó, y Cande se subió, aún con el pañuelo de Vico en el cuello. Vico la saludó con la mano mientras se quedó esperando el tren que iba para Provincia.
Cande llegó a su trabajo y su madre le indagó por la tardanza y por la peculiar prenda nueva que traía consigo.

- ¿De dónde sacaste eso Candela? ¿Y por qué llegaste tan tarde?

- Me lo regalaron. Y tuve que venir en tren porque papá se llevó el auto

- ¿Quién te puede haber regalado algo tan roñoso? - preguntó con desprecio la madre

- ¡Nadie, mamá, no lo conocés! - bufó y pasó a su escritorio.

Vico estaba tomando algo en el bar de al lado del galpón con uno de sus amigos, mientras esperaban al miembro restante de la banda.

- ¡No puedo creer que no tengas la chalina!

- Se la di a una minita, medio concheta, pero no sabés lo que es... Se la di con la excusa de que venga el Viernes

- ¿Y vos decís que va a venir? - Vico hizo una mueca de duda con la boca - Y, como es concheta, no creo que venga -.

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

El Viernes había llegado y Vico se preparaba para salir a tocar. Antes de eso, miró varias veces pero no veía a Cande entre el público, en el cual no había más que 50 personas por lo que hubiera sido fácil encontrarla.

- Dale, dejá de joder con esa mina, si yo te dije que no iba a venir

Vico se resignó a las palabras de su compañero y salió a tocar, sin demasiada emoción.
Iban por el tercer tema y Vico le había errado a algunos acordes, recibiendo insultos de sus compañeros, cuando vio que las puertas se abrían y una tímida e indecisa Cande ingresaba sigilosamente. Él sonrió, y comenzó a tocar con fuerza e ímpetu, y a dejar lo mejor de sí.
Cande poco a poco se fue acercando hacia el escenario, si bien no era la música que ella escuchaba, el ritmo la atraía y comenzó a mover su cabeza al ritmo de esos tres acordes de rock and roll. Hubo un momento en que intercambió miradas y sonrisas con Vico, ella tenía la chalina de él en la cabeza y le hizo señas.

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1,2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll”

El show continuó durante una media hora más, y luego los músicos se despidieron y salieron por detrás del escenario. Cande se sintió desconcertada y estaba a punto de irse, cuando alguien la tomó por detrás.

Acá estoy, y me voy
Dejando un suspiro en la estación
Perdiéndome en estas calles, dijo
Nos vemos en la nueva canción”

- ¿Tan apurada te vas, que te llevabas mi chalina de vuelta?

- Creí que me la habías regalado - Cande sonrió

- Obvio que te la regalo, te queda mejor que a mí - rió - Pero no quería que te vayas... Vení -
Vico llevó a Cande detrás del escenario con él y le presentó a sus compañeros de banda. Luego de acomodar sus cosas, invitó a Cande a beber.

- Ehh... Mirá que no soy de tomar mucho - se ruborizó

- Tomemos una birrita a medias, después te acompaño a tu casa, dale, que ni tu nombre sé

- Candela - rió divertida

- Victorio... Vico para las chicas - le guiñó el ojo

Cande aceptó. Se sentaron juntos y Vico sirvió cerveza en ambos vasos.

- Pensé que no ibas a venir... ¿Te gustó?

- ¡Sí! ¡Tocás muy bien, Vico!

- Espero que me empieces a venir a ver más seguido entonces

- Y, si es que puedo... Aunque me siento muy rara, no es mi entorno, siento que todos me miran mal

- Acá nadie te va a mirar mal, tranquila... ¿Bailás?

- Mirá que no sé bailar rock...

- Dejate llevar

Y cómo olvidar, y qué pensar
Mientras se aleja ese vagón
Ella me dejo solo es la letra
De esta nueva canción”

Vico le tendió la mano y la sacó a bailar un tema de Creedence. Cande enganchó rápido el paso básico, pero a veces se equivocaba cuando Vico la giraba, por lo que se echaban a reír los dos.

- ¡Soy de madera! - dijo Cande, riendo, cuando la canción terminó

- No importa, al menos te divertiste, ¿No? -

- Sos genial Vico -

- Y vos sos hermosa loca, me tenés loco

Vico pasó su mano por el cuello de ella y la besó. Cande y Vico bailaron, rieron y se besaron toda la noche, hasta que se hicieron las seis y el sol comenzó a asomar.

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

Vico la acompañó hasta la estación de Caballito, y sin dejar de besarla, esperaron el tren. Cuando se escuchó el ruido de la campanilla que anunciaba que el tren estaba próximo a llegar, Vico la abrazó fuerte.

- ¿Te voy a volver a ver?

- No sé... Seguro me van a castigar y no creo que me dejen volver a verte... Pero gracias por esta noche, Vico - se besaron

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1, 2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll”

El tren se hizo presente, y Cande subió. Vico la miraba desde el andén con una cara bastante triste. Cande suspiró y clavó su mirada en los ojos de él. Los dos sentían lo mismo, era inútil hacerse los tontos. El tren comenzó a arrancar, y aún iba a una velocidad mínima cuando Cande saltó y se tiró desde la formación en movimiento hacia el andén.

- ¡Cande! - Vico, asustado, corrió hacia ella - ¿Estás bien?

- Sí... Sí... No quiero volver a mi casa, no quiero que nos separen, me pasan cosas con vos

- No vuelvas a hacer eso, casi me muero... Vení - la abrazó - quedate conmigo... Total ya sos mayor, qué me importa lo que digan tus viejos, yo no te dejo ir más

- Prometeme que vas a escribir una canción sobre nosotros

- Sólo si me prometés que me vas a acompañar a todos los recitales

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

Cande asintió con la cabeza. Con el paso del tiempo, Vico le escribió la canción que le había prometido, y ella lo acompañó a cada concierto que dio con su banda. Eran una pareja despareja, pero eran muy felices.

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1,2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll.”


Gitana - Niceuge (Euge y Nico)



Esa noche Nico había decidido que no se iba a quedar en su casa. Tenía ganas de salir, aunque fuese solo, y divertirse, despejarse y cambiar de aire.
Caminó sin destino fijo por varias calles de la avenida Gaona, hasta que se decidió. Iba a entrar a un bar al cual nunca había asistido antes, que en el cartel luminoso de su entrada anunciaba un gran show de flamenco.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

Entró y se ubicó en una de las mesas más cercanas al escenario. Pidió una copa de rebujito andaluz, que no era otra cosa que vino fino con Sprite, como para ir entrando en ambiente. Nico jamás había saboreado esa bebida, pero ese día tenía ganas de experimentar.
Cuando ya iba por la segunda copa, un presentador con acento español anunció el espectáculo que estaba por comenzar. La presentó a ella como "la reina del flamenco", la que iba a seducirlos a todos con sus movimientos al son de la música. Nico se quiso reír ante tamaña presentación, ya que le pareció un poco exagerada.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

Cuando el presentador desapareció por detrás del escenario, un hombre de mediana edad se ubicó sentado en una silla, colocó una guitarra en sus piernas, y rasgó los primeros acordes de una base típica de flamenco.
Al tercer o cuarto acorde, apareció la mujer, pero no se llegaba a divisar bien porque el juego de luces, a propósito, aún no la enfocaba con claridad. Sólo se veía una sombra, con castañuelas en sus manos, moviéndose acompañando el ritmo, aún lento.
A Nico comenzó a llamarle la atención la coordinación que había entre la música y el baile. De a poco, la música se fue acelerando y las luces comenzaron a enfocar bien hacia donde estaba la bailarina, quien ahora danzaba rápidamente y hacía sonar sus castañuelas.
Nico se había reído cuando el presentador había dicho "la reina del flamenco"; pero cuando la vio a la bellísima rubia, se dio cuenta que se había quedado corto con los calificativos. Era la mujer más bella que Nico había visto jamás, y bailaba como los dioses. Contorneaba su cintura y sus curvas, y su larga pollera volaba al compás.

Gitana robaste mi alma
Gitana me volvés loco
Mientras tu cuerpo danza
Al ritmo del son rabioso”

Nico estaba embelesado, no podía parar de mirarla, se perdía en esos movimientos infernales de la rubia; hasta que la canción terminó y tanto la bailarina como el guitarrista fueron ovacionados.
Cuando todos se desapartaron, Nico pidió otro rebujito y se preguntaba a sí mismo si esa chica sería realmente gitana, y, en caso de serlo, si aceptaría compartir un rato con él o lo rechazaría por ser "payo", como le llamaban ellos a los que no eran gitanos.

Tengo el corazón en llamas
Los dioses están furiosos
Por vos vendería el alma
Al mismísimo demonio”

Estaba tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que alguien se había sentado a su lado en la mesa.

- ¿Habrá un rebujito para mí? - una dulce voz lo sacó de sus pensamientos, se volteó y al verla quedó impactado, hasta la voz angelical tenía, no podía ser más perfecta. - Ey... ¡Hola! - ella sonrió y agitó su mano frente a él.

- Hola... ¿Cómo... Cómo estás? - tartamudeó Nico, algo nervioso

- Tranquilo, bonito. ¿Me convidás? - señaló el vaso que él tenía entre sus manos

- Eh... ¡Sí! ¡Tomá! - le pasó el vaso que todavía estaba bastante lleno. Ella bebió algunos sorbos largos con la pajita que traía el vaso cuando lo servían.

- ¿Te gustó el show?

- Sí... ¡Sí! Me encantó... Bailás como un ángel -

- O como un demonio...

- Sí, puede ser también - ambos rieron - Estoy asombrado de que te hayas sentado conmigo...

- Te vi desde el escenario, estabas perdido en mis movimientos... Me di cuenta que era la primera vez que me veías, después ya pierde la gracia...

A Nico le hubiera gustado decirle que él podría verla bailar mil veces más sin que se rompiera el encanto, pero le pareció que primero tenían que conocerse más

- ¡Ah sí! - dijo - Es la primera vez que vengo -

- ¿La primera vez que tomás esto también?

-- asintió - ¿Y vos... Sos gitana? - quería sacarse la duda

- ¡Claro! Soy argentina, y mis padres son gitanos, radicados acá hace muchos años

- ¿Y cómo es tu nombre?

- Eugenia

- Yo soy Nicolás... No tenés nombre gitano

- Es griego. Me lo pusieron por el significado

- ¿Y qué significa?

- La bien nacida

Y claro. Una mujer que tuviera esos dones obviamente no era una persona común. Sí que había sido agraciada desde su nacimiento.

- ¿Y por qué no tenés pañuelo? - Euge largó una carcajada

- Porque no estoy casada - esto le interesó a Nico

- ¿Y estás de novia o cómo son los gitanos, no pueden estar de novios?

- ¡Claro que se puede! Y sí, estoy de novia con el chico que tocaba la guitarra

- Me imaginé - respondió Nico, algo cortante. Euge rió a carcajadas

- Epa, ¡Qué carita! Era broma, ni siquiera lo conozco, todas las noches me traen a uno distinto

- ¿Entonces no ensayás?

- No me hace falta. Llevo la música en la sangre - sonrió.

Ay gitana ¿Por qué te vas? Mi cruel demonio
Sos una daga dorada atravesando mi corazón rojo”

Euge y Nico continuaron hablando, hasta que Euge tuvo que irse, ya que tenía que ir a actuar a otro lugar. Quedaron en reencontrarse en el mismo bar la semana siguiente.

- El Viernes me toca acá pero como a las cinco, es la última función, así que después no voy a tener apuro - le guiñó el ojo y se fue.

Ay gitana ¿Por qué te vas? Mi cruel demonio
Sos una daga afilada atravesando mi corazón roto”

Nico esperó toda la semana para volver a ver a esa gitanita que lo enloquecía. El Viernes a eso de las cuatro de la mañana entró al bar a esperar ansioso el show. Euge salió, volvió a brillar como siempre, la magia no terminaba, eso nunca iba a pasar, se seguía afirmando para sí mismo Nico.

Al ritmo de la banda, baila
Al compás del son, baila
Toda la noche, baila
Siguiendo la luna…”

Cuando la función había terminado y Euge estaba cambiándose en un vestuario que hacía las veces de camarín, alguien golpeó su puerta.

- ¡Va! - dijo Euge, que aún no estaba lista y salió envuelta en un toallón - ¡Nico!

- ¡Euge! Perdón... Es que el tipo de seguridad no me dejaba pasar y me colé - Euge rió

- No te preocupes... Ayy, ¿Para mí? - señaló las flores que Nico traía en sus manos

- Claro... Espero que te gusten...

- ¡Sí, me encantan! - las agarró - Esperame que ya salgo - volvió a entrar.

A Nico le había producido fantasías ver a Euge en toallón, y se quedó pensando en cómo conquistarla, esa noche no se iba a ir de ahí sin ella.

Al ritmo de la banda, baila
Al compás del son, baila
Toda la noche, baila
Siguiendo la luna...”

Euge salió enseguida, radiante. Se sentaron en una mesa y Nico pidió dos rebujitos. Conversaron animadamente, y ambos se estaban coqueteando. Los dos se daban cuenta. Tenían que salir de ahí cuanto antes.

Gitana mía, cruel demonio
Gitana me volvés tan loco
Gitana mía, cruel demonio”

En un descuido de los organizadores de los shows de Euge, ella y Nico salieron. Nico la llevó hasta su casa. No acostumbraba a traer mujeres desconocidas, pero esa mujer era magia pura.

- Te gusta la aventura gitanita...

- Vos no entendés... Me mataban si me veían con vos

- ¿No era que te dejaban tener novio?

- Sí, pero un gitano, no un payo...

- Entonces... Supongo que después de esto no te voy a ver más...

- Me la puedo llegar a jugar por vos pero... Creí que no me querías de novia

- ¿Cómo no? Si sos hermosa, sos única, no quiero que seas de otro, no me importa si tengo que convertirme en gitano o no sé cómo es eso - Euge rió - pero quiero estar con vos sea como sea

- No pensemos en el después, vivamos el ahora

- ¿Bailás? - Euge lo miró desconcertado - Quiero que me bailes, no se pierde nunca el entusiasmo

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

Euge comenzó a bailar aunque no había música de fondo, Nico comprobó que realmente llevaba la música en el alma, y danzaba como la mejor. Cuando terminó, Nico la aplaudió y la besó. Los dos esperaban ese beso desde el primer instante en que se vieron.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

- Euge, quiero que te quedes esta noche conmigo - Euge lo miró un poco incómoda - No vamos a hacer nada que vos no quieras, no te preocupes - Euge se mostró más tranquila

- Quiero que me cuides. Que disfrutemos esta noche como si no hubiera un mañana

Gitana mía, cruel demonio
Gitana me volvés tan loco
Gitana mía, cruel demonio”

Euge y Nico volvieron a besarse, por mucho tiempo, él la acariciaba, ella se abrazaba fuerte de él. Él la levantó y la llevó a su habitación, pero no la desvistió ni la penetró. Le cubrió las partes visibles del cuerpo con besos y caricias, y luego se recostó a su lado.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

- Hasta mañana bonita

- Hasta mañana bonito - se dijeron, y luego se abrazaron hasta quedarse dormidos.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que...
Toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote”

¿Quieren saber cómo terminó la historia de Euge y Nico?
Los gitanos estaban muy enojados con el comportamiento de Euge, y más aún cuando vieron que estaba enamorada de un payo, por lo que se propusieron separarlos. Ambos huyeron al interior del país e iniciaron una nueva vida juntos.

Vamos a bailar toda la noche
(Al ritmo de la banda)
Hasta que explote
Ah, ah, hasta que explote
Ah, ah, hasta que explote
Ah, ah, hasta que explote
Ah, ah, hasta que explote
Cha cha cha...”