Chico Común - Vicande (Cande y Vico)



Un día como cualquier otro, Vico se levantó, siempre tarde, se vistió, se puso sus pantalones a rayas, su -para él- inigualable campera Adidas, y sus viejas Topper blancas de lona, que no las cambiaba desde hacía años. Su familia lo cargaba diciéndole que, vestido así, parecía un pordiosero, pero él se limitaba a contestarles con una carcajada; para él no era sólo una vestimenta, sino un estilo de vida.

Él es un chico común
Como solía haber
En cualquier barrio de hoy”

El mismo día, en otra parte de la Capital, Cande terminaba de arreglarse a las apuradas para llegar a su trabajo, cuando vio que su padre se había llevado el automóvil, lo que implicaba que iba a tener que atravesar media Capital en tren. Odiaba con todas sus fuerzas viajar en transporte público, por lo que terminó saliendo de su casa de mal humor, haciendo resonar los tacos de sus zapatos contra el pavimento.

Ella la chica bien que vagaba sola
En aquella vieja estación”

Vico tenía que llegar al galpón donde ensayaban con sus amigos. Él tocaba la batería, por lo que era parte importante de la banda. En el trayecto, decidió entregar pequeños volantes que habían hecho a pulmón para anunciar el show que darían en dos días en "La Colorada".
Cande vio al rockero que se acercaba a ella mientras esperaba el tren en la estación de Villa Luro, y creyó que estaba pidiendo limosna.

- No, gracias - le respondió, cortante y sin quitarse los lentes de sol - No traigo plata encima - añadió, mintiendo, como cada vez que alguien le pedía en la calle.

- Estas conchetas se creen que todo el mundo les va a pedir algo - dijo Vico bastante fuerte

- ¿Perdón? - Cande se quitó los lentes - ¿Acaso no querías plata?

Y se cruzaron aquel día de tarde
Y el silencio partió
Pero quién iba a pensar
Que aquella tarde sus vidas cambió”

Vico iba a volver a contestarle de mala manera, pero cuando vio a Cande a los ojos, le pasó algo extraño, una sensación que no había sentido antes.

- Ehh... Ehh... - tartamudeó - No... Sólo quería darte un volante - Cande agachó la cabeza, ruborizada

- Perdón, eso por no leer, perdón...

- No pasa nada... ¿No viajas mucho en tren, no?

- Casi nunca, me pongo de muy mal humor cuando tengo que hacerlo

- Tenés que ponerle más onda, y no va a ser tan grave...

Acá estoy, esto soy
Se lo dijo sin ningún temor
Estas calles son mías
Todas caminadas con el corazón”

- Puede ser - evadió el tema - ¿Y de qué era el volante?

- De mi banda, Salverock

- ¿Tenés una banda?

- Sí, hacemos rock and roll, la mayoría son covers de La 25, pero tenemos temas propios - Cande sonrió sin entender casi nada - Tomá, mirá que te espero

- Gracias - Cande agarró el papel - Pero no es mi estilo, no creo que vaya

- Dale, no seas mala... Yo te acompaño a la vuelta, si querés... - ambos quedaron en silencio unos segundos - Mirá, ya sé - Vico se desenrroscó el pañuelo que llevaba en el cuello - Llevalo, y me lo traés ese día - se lo ató a Cande en el cuello - Dale, no tenés excusa ahora

Y fue tomando valor
En ese bar que le quedo de pasó
Y sobrado de unos tragos
Confesó su despido final”

El tren en dirección a Capital llegó, y Cande se subió, aún con el pañuelo de Vico en el cuello. Vico la saludó con la mano mientras se quedó esperando el tren que iba para Provincia.
Cande llegó a su trabajo y su madre le indagó por la tardanza y por la peculiar prenda nueva que traía consigo.

- ¿De dónde sacaste eso Candela? ¿Y por qué llegaste tan tarde?

- Me lo regalaron. Y tuve que venir en tren porque papá se llevó el auto

- ¿Quién te puede haber regalado algo tan roñoso? - preguntó con desprecio la madre

- ¡Nadie, mamá, no lo conocés! - bufó y pasó a su escritorio.

Vico estaba tomando algo en el bar de al lado del galpón con uno de sus amigos, mientras esperaban al miembro restante de la banda.

- ¡No puedo creer que no tengas la chalina!

- Se la di a una minita, medio concheta, pero no sabés lo que es... Se la di con la excusa de que venga el Viernes

- ¿Y vos decís que va a venir? - Vico hizo una mueca de duda con la boca - Y, como es concheta, no creo que venga -.

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

El Viernes había llegado y Vico se preparaba para salir a tocar. Antes de eso, miró varias veces pero no veía a Cande entre el público, en el cual no había más que 50 personas por lo que hubiera sido fácil encontrarla.

- Dale, dejá de joder con esa mina, si yo te dije que no iba a venir

Vico se resignó a las palabras de su compañero y salió a tocar, sin demasiada emoción.
Iban por el tercer tema y Vico le había errado a algunos acordes, recibiendo insultos de sus compañeros, cuando vio que las puertas se abrían y una tímida e indecisa Cande ingresaba sigilosamente. Él sonrió, y comenzó a tocar con fuerza e ímpetu, y a dejar lo mejor de sí.
Cande poco a poco se fue acercando hacia el escenario, si bien no era la música que ella escuchaba, el ritmo la atraía y comenzó a mover su cabeza al ritmo de esos tres acordes de rock and roll. Hubo un momento en que intercambió miradas y sonrisas con Vico, ella tenía la chalina de él en la cabeza y le hizo señas.

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1,2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll”

El show continuó durante una media hora más, y luego los músicos se despidieron y salieron por detrás del escenario. Cande se sintió desconcertada y estaba a punto de irse, cuando alguien la tomó por detrás.

Acá estoy, y me voy
Dejando un suspiro en la estación
Perdiéndome en estas calles, dijo
Nos vemos en la nueva canción”

- ¿Tan apurada te vas, que te llevabas mi chalina de vuelta?

- Creí que me la habías regalado - Cande sonrió

- Obvio que te la regalo, te queda mejor que a mí - rió - Pero no quería que te vayas... Vení -
Vico llevó a Cande detrás del escenario con él y le presentó a sus compañeros de banda. Luego de acomodar sus cosas, invitó a Cande a beber.

- Ehh... Mirá que no soy de tomar mucho - se ruborizó

- Tomemos una birrita a medias, después te acompaño a tu casa, dale, que ni tu nombre sé

- Candela - rió divertida

- Victorio... Vico para las chicas - le guiñó el ojo

Cande aceptó. Se sentaron juntos y Vico sirvió cerveza en ambos vasos.

- Pensé que no ibas a venir... ¿Te gustó?

- ¡Sí! ¡Tocás muy bien, Vico!

- Espero que me empieces a venir a ver más seguido entonces

- Y, si es que puedo... Aunque me siento muy rara, no es mi entorno, siento que todos me miran mal

- Acá nadie te va a mirar mal, tranquila... ¿Bailás?

- Mirá que no sé bailar rock...

- Dejate llevar

Y cómo olvidar, y qué pensar
Mientras se aleja ese vagón
Ella me dejo solo es la letra
De esta nueva canción”

Vico le tendió la mano y la sacó a bailar un tema de Creedence. Cande enganchó rápido el paso básico, pero a veces se equivocaba cuando Vico la giraba, por lo que se echaban a reír los dos.

- ¡Soy de madera! - dijo Cande, riendo, cuando la canción terminó

- No importa, al menos te divertiste, ¿No? -

- Sos genial Vico -

- Y vos sos hermosa loca, me tenés loco

Vico pasó su mano por el cuello de ella y la besó. Cande y Vico bailaron, rieron y se besaron toda la noche, hasta que se hicieron las seis y el sol comenzó a asomar.

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

Vico la acompañó hasta la estación de Caballito, y sin dejar de besarla, esperaron el tren. Cuando se escuchó el ruido de la campanilla que anunciaba que el tren estaba próximo a llegar, Vico la abrazó fuerte.

- ¿Te voy a volver a ver?

- No sé... Seguro me van a castigar y no creo que me dejen volver a verte... Pero gracias por esta noche, Vico - se besaron

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1, 2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll”

El tren se hizo presente, y Cande subió. Vico la miraba desde el andén con una cara bastante triste. Cande suspiró y clavó su mirada en los ojos de él. Los dos sentían lo mismo, era inútil hacerse los tontos. El tren comenzó a arrancar, y aún iba a una velocidad mínima cuando Cande saltó y se tiró desde la formación en movimiento hacia el andén.

- ¡Cande! - Vico, asustado, corrió hacia ella - ¿Estás bien?

- Sí... Sí... No quiero volver a mi casa, no quiero que nos separen, me pasan cosas con vos

- No vuelvas a hacer eso, casi me muero... Vení - la abrazó - quedate conmigo... Total ya sos mayor, qué me importa lo que digan tus viejos, yo no te dejo ir más

- Prometeme que vas a escribir una canción sobre nosotros

- Sólo si me prometés que me vas a acompañar a todos los recitales

Cuando te vayas detendré
El reloj en el tiempo
Y como ofrenda llevaste
Ese pañuelo que enroscaba
En mi cuello”

Cande asintió con la cabeza. Con el paso del tiempo, Vico le escribió la canción que le había prometido, y ella lo acompañó a cada concierto que dio con su banda. Eran una pareja despareja, pero eran muy felices.

Como recuerdo de vos
Comienza el rock así
Que dice 1,2,3 va
Cómo olvidarla, no
Si su recuerdo es este rock and roll.”


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