“Yo no creo que esté todo bien
Si salto por la ventana
Todo fue muy bueno
Y extraño hoy
Tu cuerpo en mi habitación”
Euge y Vico habían vivido una linda historia de amor
durante tres años. No fue una relación de cuento de hadas, tenían problemas
como todas las parejas, pero se amaban y eso era suficiente para intentarlo una
y otra vez. Por eso, cuando Vico dejó a Euge definitivamente, al principio
nadie le creyó. Ni siquiera la propia Euge, que esperaba que fuera una
separación de unos días.
Vico había sonado muy convincente al decirle
"Esto se termina acá", pero aun así Euge no le creyó del todo. Esperó
pacientemente unos días, y unos meses. Pero entonces apareció otra persona en
su vida, y al darse cuenta que Vico no iba a volver, decidió rehacer su vida.
“Y perdona si te lastimé
Pero quería que esto terminara
Lamento no haber sido lo mejor para vos”
Vico nunca dejó de pensar en ella, pero estaba cansado
de que las cosas no les salieran como querían. Sentía que su pareja ya estaba
más que desgastada y la dejó ir. Pero hubo un día, un frío Domingo de Abril, en
el que por medio de otras personas se enteró una noticia que, para él, fue
fatal: Euge iba a ser mamá. No sólo alguien se la había llevado y la había
hecho feliz, sino que ahora, además le iba a dar un hijo, ese pequeño que
habían anhelado tanto pero que por su difícil situación económica nunca habían
buscado, ahora llevaba la sangre de alguien más.
“Cuando te dejé
Te dije que por un par de años más te
amaría
Hoy aunque no quiera estoy pensando
Cómo pude alejarme de vos”
Vico se dio cuenta de que se había quedado solo, ya no
tenía a nadie. Todos sus sueños se esfumaron con la partida de esa mujer, y
maldijo el día en que la dejó ir. Ya era casi de madrugada. Vico había tomado
una decisión. Nada podía frenarlo.
Escribió con letra prolija una carta dedicada a Euge,
donde le pedía perdón por haberla dejado, y finalizaba diciéndole "fuiste
lo mejor".
“Pero sé de que te olvidaré
Pero hasta que llegue ese día
Quiero que sepas que fuiste lo mejor”
Salió al balcón en ropa interior a pesar de la
temperatura. Casi no sentía el frío, pronto no iba a sentir más nada. Trepó la
baranda del balcón. Ya sentía el viento en su cara, el vértigo en su vientre, y
el frío de la muerte besándole los labios.
Euge despertó sobresaltada. Había soñado con Vico
diciéndole "te tengo que decir algo", y justo en el momento en que
iba a hablar, algo los interrumpía. No fue un sueño alegre, fue más bien
incómodo. Se tomó el vientre, ella también tenía muchas cosas que decirle.
Quizás no era la hora, no era el momento, pero no aguantaba más no poder
confesarle que ese hijo que llevaba en sus entrañas era de él, que cuando él
había decidido terminar con ella, ella ya tenía a ese pequeño en su panza sin
saberlo.
“Y dame un tiempo para poderlo
pensar
Es que estoy rodeado de emociones que me
ahogan
Pensé en decirte de intentar una vez más
Pero no quisiera comenzar de nuevo”
Euge miró el reloj. Eran las tres. El pequeño Luca se
movió, ya le quedaba poco espacio en la panza de Euge y es que ya solo faltaban
dos semanas para tenerlo, podía llegar en cualquier momento. Euge tomó su celular
y llamó primero al celular de Vico, pero cuando al tercer intento no atendió,
pese a que le dejó mensajes, no se conformó con eso. Lo llamó al teléfono de
línea, tampoco obtuvo respuestas. Euge no quedó conforme con todo esto, y salió
en su auto directo hasta el barrio de Belgrano.
“Es que yo no sé si está todo bien
Si salto por la ventana
Todo fue muy bueno
Y extraño hoy
Tu cuerpo en mi habitación”
Al bajar, tuvo que dejar su auto a unas cuadras de
allí ya que la calle del departamento de Vico estaba cortada, había
patrulleros, ambulancias y hasta un carro de bomberos. Era evidente que algo
había pasado. Euge se acercó, desconcertada, y vio que en el asfalto, tapado
con una bolsa, yacía un cuerpo sin vida. Una mujer mayor se acercó a ella al
reconocerla.
- Pobrecita, ¿Vos sos la mujer de Victorio, no? Mi
Dios, encima estás embarazada - la desconocida la abrazó
- Ehh... Sí, soy yo - respondió Euge, algo confundida
- Lo siento mucho, de corazón contá conmigo aunque no
nos conozcamos -
- ¿Qué pasa? ¿Por qué me dice eso? -
- ¿No sabías...? - la mujer agachó la cabeza y con la
mirada señaló adonde se encontraba el cadáver
- No... - Euge quedó seria, como comprendiendo - ¡No!
¡Vico, no! - corrió al lado del cuerpo rompiendo en llanto - ¡Levantate
Victorio! ¡No me podés hacer esto! ¡No me podés dejar sola con tu hijo así! -
Euge iba a continuar hablando, pero estaba ahogada en llanto. Un médico la
llevó hasta la ambulancia, mientras los forenses procedían a retirar el cuerpo
de Vico.
“Y perdona si te lastimé
Pero quería que esto terminara
Lamento no haber sido lo mejor para vos.”



