Historias - Agusery (Mery y Agus)



- Estoy embarazada - dijo Mery, y a Agus se le vino el mundo abajo.

Si bien un hijo siempre es una bendición, en este caso eran las dos peores palabras que podía escuchar Agustín. Peor aún que esas palabras salieran de la boca de Mery.

- ¿No vas a decir nada? - lo apuró ella, viendo el pálido semblante y la expresión vacía de su amado

- No sé qué decir... Vos sabés cómo son las cosas

- O sea que no te importa...

- ¡No! ¡Sí que me importa! Pero mi mujer...

- ¿No te la vas a jugar por nosotros? - se acarició el vientre

- Perdoná Mery... Necesito pensar un poco... Solo...

Mery comprendió y le abrió la puerta para que se fuera. Ninguno de los dos emitió palabra. Mery se encerró y comenzó a llorar.

A un cadete acostumbrado a las corridas
La vergüenza ya le pisa los talones
Lamentando el precio de sus confesiones
Va esquivando ejecutivos por Florida”

Agus comenzó a caminar por calle Florida, sin rumbo, y sin prestar demasiada atención al resto de los transeúntes, exitosos empresarios, ni al tráfico en general. Comenzó a pensar que había actuado como un cobarde huyendo de esa forma, y le dio vergüenza.
El problema radicaba en que Mery era sólo su amante. Y para peor, él estaba casado con la hija del dueño de una importante marca de indumentaria. Podía darse una vida de lujos gracias a ellos, pero si le iba con la noticia de que iba a dejarla porque tenía una amante y encima estaba embarazada, todo se le iba a terminar, e iba a ir a parar a la calle.
Pero si pensaba en la pobre de Mery, se sentía un irresponsable, de seguro ella estaba sufriendo, obviamente necesitaba su apoyo, y él no se lo había demostrado. Se volvió sobre sus pasos, sin saber demasiado qué hacer aún, pero al menos para contenerla.

Mientras cruza sin mirar las avenidas
Se martilla la cabeza sin piedad
Vuelve con los ojos llenos de perdón
Pero es demasiado tarde
Y ella le da un beso de esos
Que humillan a la soledad”

Mery escuchó tres golpes en su puerta y abrió.

- Ah, volviste - dijo con su orgullo herido

- Perdón Mery... Perdoname - la abrazó

Mery notó en sus ojos que realmente estaba arrepentido, y desbordado por la situación, pero ella ya había tomado una desición y no había vuelta atrás.
Mery tomó a Agus del rostro y lo besó.

- Te amo, Mery

- Y yo a vos... Pero entiendo que ocupo el segundo lugar en tu vida... Y sé que ni mi hijo ni yo vamos a estar nunca en primer lugar...

- Te voy a pasar plata, Mery - le dijo Agus con lágrimas en los ojos - Pero sabés que a ella no la puedo dejar, me voy a quedar en la calle, y el bebé necesita muchas cosas...

- No me digas más nada... Ya sé cómo es todo  - Mery tragó saliva - Además, si seguimos, capaz que más gente se entere de lo nuestro, y va a ser peor

- Te voy a amar siempre ¿Sabés?

- Sí, y yo también, pero no pudo ser...

Por el centro todos conocen la historia
Del más pillo y la más bella del condado
Y aunque tiene momentos de poca gloria
Es un cuento que merece ser contado”

Esas fueron las últimas palabras que se dijeron por mucho tiempo. Agus prácticamente desapareció de la vida de Mery, no iba a verla ni para pasarle plata, ni siquiera le había respondido el mensaje que ella le envió diciéndole que iban a tener mellizos.

Cuando el amor se tomó unas vacaciones
La vida le dio milonga y el bailó
Nunca le dijo que no a otros rocanroles
Pero Stevie Ray Vaughan fue testigo
De esa magia que los condenó a vivir eternamente”

Agus estaba muy ocupado conociendo a otras personas, era infiel por naturaleza, y todo lo que había sucedido con Mery no le había servido de experiencia. Tuvo cuatro o cinco amantes de sólo una noche, pero ninguna se le pareció a Mery.
Una noche, justo el día en que hubieran cumplido un año juntos, Agus se le apareció a Mery. Le llevó unas flores, y chocolates, y dos bodys de color amarillo para los bebés. A Mery le sorprendió la visita, pero, aunque tenía motivos para estar enojada, no lo hizo, ella también lo necesitaba esa noche, más que otras noches.

- Qué sorpresa, no te esperaba

- Feliz aniversario mi amor

- Ni siquiera estamos juntos

- Pero sé que esta noche querías que esté acá... Y creeme que yo también quería estar con vos -

Agus la besó, y le acarició el vientre. Le dio una buena suma de dinero, y le prometió que no iba a volver a desaparecer, aunque no estuviesen juntos.

Entre el tedio y la pasión
El instinto y la razón
Entre la perseverancia
Y la cruel resignación
Esa magia que no los va a dejar ser
Dos amantes del montón”

Mery cocinó unos fideos con salsa bolognesa, totalmente improvisados, pero eso no importaba. Otra vez estaban juntos, compartiendo una cena, mimando a la panza y viendo ecografías como si realmente fueran una familia.
Cuando terminaron de cenar, Mery tomó el control remoto del centro musical y le dio play. Comenzó a sonar Stevie Ray Vaughan con su versión de "Little wing".

- ¿Te acordás de este tema? - indagó ella

- ¿Cómo me voy a olvidar? Con ese tema nos dimos nuestro primer beso

- ¿Te puedo pedir algo?

- Decime

- Por hoy, ¿Nos podemos olvidar de que no estamos juntos? Necesito que me ames, estoy muy triste, estos meses sola con la panza fueron difíciles...

Agus ni siquiera la dejó terminar de hablar. La agarró de la cintura y comenzó a besarla. Sus lenguas entraban, salían, jugueteaban; no podían parar de besarse, y pronto estuvieron muy fogosos. No les importó nada más que volver a hacer el amor, volver a sentir el sexo del otro y llenarse de placer.
Media hora después de terminar, Agus se vistió y se despidió de Mery prometiéndole volver a verse muy pronto. Y luego de eso, no se vieron por un año.

Ahora ella va a dos mil por hora por la vida
Pisa el freno sólo para sus dos críos
Él supo hacerse más compañero del frío
Ese que le hacía sangrar por la herida”

En ese lapso, nacieron sus mellizos, dos varones idénticos a Agus; y él no fue ni siquiera a conocerlos cuando nacieron.
En ese año, Agus se había vuelto más frío y hosco que de costumbre, se llevaba terriblemente mal con su esposa debido a estos cambios de carácter por parte de él. Y sólo él sabía que eso se debía a que a la única persona que había amado era a Mery. Pero ya no. Ya no sentía nada por nadie. No creía ni en él mismo.

Si hoy la describo, digo profeta Mahoma
Una vez hecho un trato ya lo consiguió
Y él adquirió una gran filosofía de goma
Y zapatos baratos, eso no cambió”

Mery, por su aptitud para negociar, había conseguido un buen empleo y por eso no necesitó de ese dinero que Agus jamás le dio para sus hijos. Vivía muy ocupada entre los bebés y el trabajo, y se repartía para poder cumplir con todo.

Ninguno de los dos creía en el destino
Y este se vengó para hacerse notar
Les va poniendo más piedras en el camino
Pero yo me juro fiel testigo
De esa magia que ellos seguirán
Compartiendo eternamente”

El día que los mellizos cumplían ocho meses, Agus se dignó a aparecer a conocerlos. Se impactó mucho al ver la similitud que éstos tenían con él, y hasta se emocionó al tenerlos en brazos. Mery le dejó que le diera la mamadera a uno y que le cambie el pañal al otro.

- ¿Y con tu mujer no piensan tener hijos?

- Ella no puede - contestó Agus sin despegar la vista del bebé que tenía a upa

- Cómo es la vida... Estás con ella por plata y te estás perdiendo de tener una familia

- ¿Te está yendo mejor, no?

- Sí, pero no es el punto... Lo que pasa es que no servimos para estar juntos... Ni siquiera tenemos nada en común

- Pero vos me encantás - dijo Agus mientras dejaba al bebé dormido en su cunita

- Entre nosotros hay una gran atracción física. Hay deseo, hay pasión y química. Pero nada de eso es amor, ¿Sabías no?

- Creeme que yo te amé - suspiró Agus - A mi manera, pero te amé - hizo una pausa - Pero también tenés razón en que ya no siento amor. Ni por vos, ni por nadie. No sirvo para eso

- ¿No vas a llegar a amar a tus hijos algún día?

- Capaz, con el tiempo... Pero a una mujer estoy seguro de que no

Entre el tedio y la pasión
El instinto y la razón
Entre la perseverancia
Y la cruel resignación
Esa magia que no los va a dejar ser
Nunca los va a dejar ser
Dos amantes del montón.”

Mery se quedó callada unos instantes. Reparó en que sus hijos estaban profundamente dormidos, tomó aire y largó lo que quería

- Esto está mal, pero como siempre estuvo todo mal y lo hicimos igual, quiero que me hagas el amor

- ¿Estás segura?

- Sí, sino andá a saber cuándo te voy a volver a ver

Agus le hizo el amor tal como ella se lo pidió. Luego, como bien dijo ella, no se vieron por unos meses. Cada tanto tiempo, Agus aparecía. Y los dos estaban conformes. Porque no se amaban, pero se necesitaban, y les resultaba gratificante saber que el otro iba a estar cada vez que eso pasara.


Desvelado - Candeter (Cande y Peter)



El día que a Cande le habían dicho que Peter había muerto, había sido, sin exagerar, el peor día de su vida.
Hacía dos días que habían cortado, y ella estaba intentando reponerse de esa separación, cuando vio llegar al mejor amigo de él, con una expresión terrible. Y luego le largó la fatídica frase que hasta el día de hoy no se había podido borrar de la cabeza, "Peter se murió".
A partir de eso, Cande no podía reaccionar. Quería preguntar qué pasó, cómo fue, si lo iban a velar como para darle la última despedida; pero no lograba articular palabra. Veía todo como en una nebulosa. Y tenía una terrible culpa por haberle permitido cortar justo dos días antes de su muerte. Bueno, ¿Cómo iban a saber que él se iba a morir? Era imposible en ese momento, algo impensado.

- Tuvo un bobazo, no pudieron hacer nada - continuó el joven, como adivinando que Cande quería saberlo - Se murió adelante mío... Ya le avisé a la familia, viste que tienen que viajar desde el sur; me pidieron que me encargue de los trámites, y que lo velemos a cajón cerrado... No es lo mismo, pero va a ser una forma de despedirnos de él. Te paso a buscar

- Gra... Gracias... - sólo atinó a tartamudear Cande.

Ni siquiera la muerte nos va a separar”

Habían pasado tres años de ese momento y de todo lo que vino después. De Cande llorando desgarradoramente abrazada al cajón. De las horas que pasó mitigando su dolor, hablándole en voz alta a la nada misma tratando de pedirle disculpas a Peter. De esas palabras que resonaban una y otra vez en su cabeza y en sus peores pesadillas: "Peter se murió".
Para Cande el tiempo no había pasado. Estaba un poco más adulta, tenía algunas arrugas comenzando a asomarle en el entrecejo, pero su vida se había quedado detenida en aquel instante. No había vuelto a tener pareja, había abandonado sus estudios, y acudía a su empleo como un robot; estaba estancada desde hace tres años en el mismo lugar.

Sé que pensás que no maduré
Que soy un tonto librado al azar
Hay tantas cosas que te quiero contar”

Hubo un día en el que el timbre sonó en la casa de Cande. Era Sábado, así que ella se había levantado un poco más tarde que lo habitual. Había preparado un café con leche y metido dos panes en la tostadora, cuando el ruido la distrajo. Salió de mala gana, aún en camisolín a ver quién era, de seguro un vendedor o algún religioso que quería contagiarla de su fanatismo.

Que no puedo dejar de pensar
Vení a calmar mi mente atormentada”

Pero cuando abrió la puerta, no podía creer lo que vio. El mismo pelo, aunque ahora peinaba rastas, la misma barba, algo más larga que la última vez, los ojos verdes, inconfundibles; y el lunar, ese lunar que hubiera reconocido a kilómetros de distancia. Cande creyó que aún estaba soñando. Pero era todo tan real.

- Pe... Peter... - sus ojos se llenaron de lágrimas - ¡Peter sos vos! - él sólo asentía con una sonrisa - No... No, esto no puede ser real, ¿Estoy soñando? ¡Sí, debe ser eso! ¡Debo estar soñando!

- No estás soñando... ¿No me pensás abrazar, Cande? -

- ¡Peter, mi amor, sos vos! - iba a tirarse a sus brazos pero se detuvo y su rostro se puso serio - No, pará, vos estás muerto, yo debo estar delirando, o todavía no me desperté... -

Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte nos va a separar”

- Cande... ¿Puedo pasar y te explico? -

- Sí... Pasá... - dudó Cande, que aún pensaba que hablaba con un fantasma

- Cande - le tomó la mano una vez que estaban sentados frente a frente - Soy yo, tu Pitt, estoy acá, no estoy muerto... -

Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte nos va a separar”

- ¿Cómo que no? ¿Y tu velorio? ¿Y la tumba donde me paso las horas llorando? -

- Es un cajón vacío - suspiró - Todo el tiempo lo fue, por eso el velorio fue a cajón cerrado - Cande rompió en llanto

- ¡Sos un infeliz! ¡No sabés lo que lloré! ¡Lo que sufrí por vos! ¡Mi vida se arruinó desde que tu amigo me dijo que estabas muerto! -

- Tuve que planear todo eso... Un negocio no me salió bien, eran tipos grossos, me tenía que ir sí o sí, pero me iban a buscar... Fingí mi muerte, y me fui con mi familia al sur. Allá me consiguieron un pasaporte con identidad falsa y me fui estos tres años a vivir a Chile -

Me acuesto en el fuego, me duermo en el mar
Sé que no sos la misma de ayer
Hay tantas cosas que te quiero contar”

- ¡O sea que todos sabían que era mentira menos yo! ¿Cómo pudiste? ¿No pensaste en que yo iba a sufrir? -

- ¡Claro que pensé en vos! Por eso dos días antes te dejé... Te iban a buscar a vos, Cande, te iban a querer sacar información, era muy peligroso que sepas la verdad, estos tipos no tienen límites, ¡Eran capaces de matarte a vos! Me alejé para protegerte - Cande no podía parar de llorar

“Paso las noches desvelado
Me alejé para no hacerte mal”

- Te amo Peter, ¡Estoy muy enojada! Pero nunca dejé de amarte... Me parece muy raro todo todavía, ¡No caigo!

- A ver si esto te hace creer un poco más

Peter terminó de decir eso y la besó, Cande siguió el beso, se levantó de donde estaba y se sentó en el regazo de él; le dio escalofríos acariciar de vuelta la piel de su espalda, y mientras lo besaba con los ojos cerrados por su mente pasaron esos momentos en que ella lloraba frente a una tumba vacía, pensando en que nunca más iba a tener esos besos ni sentir ese calor.

Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte nos va a separar”

- Te amo, no me vuelvas a hacer una cosa así nunca más, no sabés cómo estaba, soy una muerta viviente, una parte de mí se había ido con vos

- Pero acá estoy - Peter le secó las lágrimas - Yo tampoco la pasé bien en Chile, y menos lejos tuyo, me faltabas vos

- Dejemos de perder el tiempo como si estuviéramos muertos, y empecemos a disfrutar de la vida

- Tenía mucho miedo de volver y que estés con alguien

- No pude... No me volví a fijar en otro hombre

- Yo quise estar con otras, pero fue sólo sexo, porque bueno, soy hombre y no pude evitarlo, pero no volví a enamorarme - Cande lo abrazó muy fuerte

- ¿Y ahora no te irán a encontrar esos tipos? - preguntó Cande, asustada

- No, me enteré que se fueron a Italia... Por eso volví... No aguantaba más lejos tuyo y sabiendo que estabas sufriendo, porque era obvio, me imaginaba que ibas a estar mal

Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte nos va a separar”

Cande lo empezó a besar por todo el rostro, por el cuello, mientras se sujetaba fuerte de él, como si no quisiera perderlo nunca más, como si tuviera miedo de que se volviera a ir por tanto tiempo

- No caigo, sigo sin caer - sonrió Cande

Peter la besó y acarició dulcemente, hasta que ambos se fueron sacando la ropa, y terminaron haciendo el amor en el sofá como en viejas épocas. Al terminar, se miraron llenos de amor y sonrieron. Al fin estaban más vivos que nunca.

Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte…
Vengo desde muy lejos
Ni siquiera la muerte nos va a separar.”


Vine hasta aquí - Danico (Daky y Nico)



Las luces de la ruta lo encandilaban. Hacía demasiadas horas que Nico estaba manejando, y el sueño comenzaba a ganarle. Pero aun así, no quería detener su marcha. Era verano, al menos el clima lo acompañaba, y el rostro de la bella Daniela en su mente lo hacían seguir adelante.
La había conocido el verano anterior, vacacionando en Brasil. Ella era de un pueblito de Misiones; él del conurbano bonaerense. El campo y la ciudad, unidos por un mismo destino turístico. Ambos sabían que era una locura, pero pensaron que iba a ser un amor de verano, de esos que se recuerdan con nostalgia y una sonrisa en los labios. Pero hubo algo con lo que no contaban: El corazón siempre domina sobre la razón. Terminaron locamente enamorados y ese sentimiento perduró a pesar de la distancia.

Vine hasta aquí
Para poder abrazarte y sentí
Que ya tus brazos se niegan a ir
Hacia los míos lentos”

Se escribían mensajes a todas horas, hacían video llamadas. Daky -como cariñosamente le decían- viajó unas cuatro o cinco veces a verlo y a revivir la pasión. Pero los mensajes se fueron espaciando, las llamadas fueron desapareciendo, y Daky hacía meses que no ponía un pie en suelo porteño. Nico empezó a preocuparse, estaba seguro de que había alguien más en su vida. No iba a dejarse ganar tan fácil, y fue así que partió rumbo al norte a intentar recuperarla.

Hoy vine hasta aquí
Dejando atrás el sabor a ciudad
Y la amargura que intento cambiar
No sea mi alimento”

Ya había atravesado dos provincias y media, y tenía un buen tramo aún. Le faltaban unos cuantos kilómetros para llegar a Apóstoles, pero ya estaba en Misiones, ya se percibía la tierra colorada, el clima húmedo y el aroma a madera que tanto caracterizaba a esa provincia.

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
Fue mirar el paisaje y seguir
Fue mirar el paisaje y seguir”

Nico pensó que seguir manejando con el cansancio que traía a cuestas era imprudente, por lo que decidió parar unos instantes. Dejó el auto a unos metros de la banquina, sobre la tierra y bajó. Estiró las piernas, inhaló profundamente el aire puro y aún sin contaminar de la selva misionera. Miró el cielo estrellado, se dio cuenta de que ya estaba muy cerca. Decidió recostarse en el suelo mientras miraba todo el paisaje y pensaba en las maravillas que tenía el país para ofrecer y que estaban tan subestimadas. Se sentía dichoso de estar ahí, conociendo un paisaje tan bello.

Tan tonto fui
Aquella tarde me hiciste dudar
Trabaste mi alma con tu frialdad
Amor, siguiendo al viento”

Unos minutos después continuó su viaje. No veía la hora de verla a Daky, pero a la vez manejó más despacio que en el resto del viaje, disfrutó de todo lo que la naturaleza le ofrecía allí, al alcance de su vista.

Y el miedo a sufrir
Hoy me congela el rancho peor
Si hace frío, que venga el calor
Yo no quiero estar viejo”

Algunas horas más tarde, junto con el sol de la mañana, Nico llegó a Apóstoles. A la dirección que hace un tiempo atrás Daky le había dado para que le enviase una encomienda con un regalo de cumpleaños. Esta vez no era un presente lo que iba a recibir, sino la visita de Nico, ese pelilargo que le había robado el corazón hacía doce meses.

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
Fue mirar el paisaje y seguir
Fue mirar el paisaje y seguir”

Pero es bien sabido que el tiempo es un gran tirano, y doce meses pueden cambiar la vida de una persona. Nico golpeó las manos y se quedó esperando que ella saliera. Daky espió por el ventanal de su cocina, y salió, pero no tan feliz de verlo como él a ella.

- Nicolás... - atinó a decir, desconcertada - ¿Vos? ¿Acá? ¿Viniste hasta acá?

- Sí, mi amor... Vine por vos - dejó escapar él desde lo más profundo de sus sentimientos

- Es una locura...

- Una locura hubiera sido no venir, perderte como si nada

- Pero...

- Shh - la silenció con un dedo en sus labios - Hice más de mil kilómetros para verte, ¿No vas a darme un beso?

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
Fue mirar el paisaje y seguir
Fue mirar el paisaje y seguir”

Daky no quería, pero lo vio a Nico, con sus ojos cerrados, con su boca en forma de pico esperando el beso y le dio un beso corto, breve y un poco frío.

- ¿Eso es todo? Daky, ¿Qué pasa? ¿Por qué desapareciste de esa manera?

- Nico... Yo... Creí que era todo una locura... Que era sólo algo del momento... Me pareció que había llegado la hora de que cada cual siguiera con su vida...

- Daky - dijo Nico, algo abatido - ¿Qué te hizo pensar eso? ¿No te demostré que me importabas en serio a pesar de la distancia?

- Sí, pero... No podemos seguir con esto... Vamos a arruinarlo... Nos vamos a cansar de estar lejos, no lo vamos a poder sostener

- ¿Y si hacemos que la distancia desaparezca?

- Tengo miedo de que algún día dentro de muchos años nos despertemos, nos miremos y nos demos cuenta que nunca fuimos hechos el uno para el otro

Y al volver
A mi querida ciudad contaré
A los amigos que un día dejé
Esta aventura simple”

Nico bajó la mirada. Daky tenía razón. Su relación se había basado en una locura atrás de la otra y esta había sido una más de ellas, pero Daky le estaba dando a entender que sería la última.

Voy a mentir
Cuando les diga que ya superé
Que nunca hubo dolor en mi piel
Que nada tuyo existe, nena, no”

Nico la tomó del rostro y le dio un último beso, del que ninguno de los dos se olvidaría jamás.

- Tenés razón Daky. Siempre te voy a recordar

- Yo también, te prometo que no me voy a olvidar de vos

- Hasta siempre - dijeron ambos a la vez.

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
Fue mirar el paisaje y seguir
Fue mirar el paisaje y seguir”

Nico volvió a subir a su automóvil y condujo hasta el hotel más cercano. Iba a dormir algunas horas y luego emprendería el viaje de regreso a Buenos Aires. Tenía un largo camino por delante. Sabía que sus amigos iban a burlarse de él cuando se enteraran de lo que había hecho, pero no le importaba. Había sido una experiencia que lo había hecho crecer, y había conocido uno de los lugares más bellos de la Argentina. Nunca iba a olvidarse de Daky, de lo que habían compartido juntos, ni de la hermosa Misiones, que se le había quedado grabada en el corazón. Se acomodó en la almohada y cerró sus ojos con una sonrisa en los labios antes de dormirse profundamente.

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
Fue mirar el paisaje y seguir
Fue mirar el paisaje y seguir.”



Hacelo por mí - Rochiter (Rochi y Peter)



Peter salió más temprano del trabajo y decidió no avisarle nada a Rochi, quería que su llegada sea sorpresa, y así poder disfrutar juntos un rato más, ya que últimamente sólo se veían un ratito antes de irse a dormir, ya no podían compartir ni siquiera una cena, y es que esto de ser policía Bonaerense y encima hacer adicional le llevaba demasiado tiempo.

Yo no sé lo que sentí esa tarde que te vi
Yo pensaba en otras cosas, fuiste mucho para mí”

Peter bajó del colectivo y caminó la media cuadra que había hasta su casa. Abrió la puerta de calle, y no pudo creer lo que vio cuando abrió la puerta de su hogar: Estaba su mejor amigo sentado en el sillón, y Rochi sentada en posición muy sugerente encima de él, sin remera, mientras él jugueteaba con sus pechos.

- ¿¡Qué carajo es esto!? - fue lo único que atinó a gritar mientras se contenía para no cometer una masacre. Rochi se levantó con rapidez y se colocó su blusa.

- ¡Peter! ¿Qué hacés acá?

- ¡Es mi casa! ¡La que estás usando para revolcarte con este garca! - lo miró y se dirigió hacia él - Andate que tengo que hablar con mi mujer - acentuó el mi - Ya me voy a encargar de vos -.

Yo creía en tus palabras, tu mirada me engañó
Ahora sé que no sos mía, la culpa la tuve yo”

El joven obedeció y se retiró. Rochi se sentó en el sofá donde minutos antes había estado su amante. Peter la miraba furioso sin poder emitir palabra, hasta que arrancó.

Yo no quise lastimarte, jamás tuve esa intención
Fuimos presos de un impulso, yo sólo buscaba amor”

- ¿Vos te pensás que yo soy boludo? - Rochi no le respondió - Te vi varias veces con él, desde arriba del patrullero. Me la fumé mucho tiempo, y no te dije nada. Pero no te bastó con eso sino que lo tuviste que traer acá... ¡Tengo cara pero no soy, eh!

- Perdoname Pitt - habló finalmente, después de un largo rato de silencio - Es que vos no estás nunca, y yo me sentí desprotegida...

- ¡No estoy nunca porque estoy trabajando! ¡Para que vos no tengas que salir a hacerlo!

- Sé que lo hacías por mí, pero me sentí sola, y estuvo él y yo me fui enamorando - a Peter le dolió escuchar estas palabras, y sus ojos se empañaron. La tomó del rostro e hizo que quede mirándolo a los ojos

Y cuando te veía en la calle, no podía evitar
Que el silencio se adueñara, me quedaba sin hablar
Y ahora sé que no sos mía, la culpa la tuve yo
Si querés podés marcharte, sólo te pido un favor”

- Decime que no me amás - Rochi cerró los ojos - ¿Ves? No me podés ni mirar a la cara, porque vos me amás pero estás confundida - Rochi alzó la mirada

- Ya no te amo Peter, perdoname...

- ¡No te creo! - la soltó con furia, tirándole la cabeza para atrás - ¡Estoy seguro de que vos todavía sentís algo por mí!

Si aún te queda algo de amor dentro de tu corazón
No me mires a los ojos, que me muero, yo me muero de dolor
Hacelo por mí”

Peter se abalanzó sobre ella y comenzó a besarla con furia. A Rochi no le despertaba ningún sentimiento, sólo tenía en la cabeza al hombre que ella amaba ahora. Peter siguió besándola, bajó por su cuello, la despojó de su blusa mientras la cubría de besos; había comenzado violentamente pero se fue suavizando, ella era su debilidad. Le desabrochó el jean, ella sólo recibía las caricias con los ojos cerrados. Él se lo sacó, con delicadeza y poco a poco la fue penetrando. Le hizo el amor dulcemente, y sin embargo no logró que a Rochi se le escape siquiera un suspiro por él.

Y todo eso que sentía esa tarde que te vi
Ahora no tiene sentido, fue un mal sueño para mí
Y al pensar en tu mirada ya no puedo sonreír
Si querés podés marcharte, sólo te quiero decir”

Obviamente, Peter se dio cuenta y ni bien llegó al orgasmo se levantó y se vistió. Rochi hizo lo mismo, compungida.

- Ahora sí que te creo - dijo Peter, con dolor - Ya sos libre de irte

- Yo no quería que las cosas fueran así

- Yo menos

- Perdoname - pronunció Rochi apenas terminó de calzarse, mirándolo a los ojos con tristeza

- No seas así - Peter cerró sus ojos

- ¿Así cómo?

- No me mires a los ojos que me matás. No puedo ver esa mirada fría y sin sentimientos sobre mí - Rochi suspiró - Me voy a... Por ahí... Así te podés ir tranquila... - Peter se dio media vuelta hacia la puerta

- ¡Peter! - lo frenó ella - Perdoname - volvió a repetirle y le dejó un beso corto sobre los labios, el último que iba a recibir de su parte.

Si aún te queda algo de amor dentro de tu corazón
No me mires a los ojos, que me muero, yo me muero de dolor
Hacelo por mí
Hacelo por mí
Hacelo por mí
Hacelo por mí
Hacelo por mí.”

Peter se fue, negando con la cabeza y se perdió entre los transeúntes; mientras Rochi preparaba sus valijas y se iba, cerrando por última vez la puerta de rejas de la casa de Quesada al 1200.