La pequeña novia del carioca - Pableuge (Euge y Pablo)



Dicen que las brujas no existen. Pero que las hay, las hay. Generalmente no son como esas de las películas de terror. No son feas, viejas y con una nariz prominente. La mayoría de las veces, muy por el contrario, tienen un aspecto jovial y atractivo, con una mirada que hechiza, y una boca que seduce. Son mujeres que marcan un antes y un después en tu vida, que aunque se vayan, no podés olvidarte de ellas, como si su paso dejara algo de ellas dentro tuyo.
Estas palabras le había dicho su padre a Pablo el día que cumplió los dieciocho y vio que su hijo se estaba convirtiendo en un hombre. A oídos de Pablo sonó espantosamente ridículo, pero el hombre lo decía convencido de sus palabras, con mucha seriedad; él no quería asustarlo, sólo advertirlo. Pero Pablo no le creyó. No lo escuchó. No le hizo caso.

Un día después,
(Después de vos...)
Crucé los dedos
La barca pasó
Y el río quedó, al fin, quieto”

El día que conoció a Eugenia, él hacía varias horas que estaba sentado en la barra del bar donde ella trabajaba. Todo ese tiempo intercambiaron miradas. Después de pedirle la quinta cerveza, Pablo vio que Euge agarró una pequeña copita, y virtió en ella el contenido de una vieja botella que estaba de adorno en una repisa del bar.

- Licor de romero - le dijo mientras se la acercó.

Pablo jamás había probado tan peculiar bebida, pero no le pareció tan grave. Tomó la copa y de un trago la vació. A Pablo se le hizo que Euge lo miraba de costado y con una pequeña sonrisa en los labios, pero no le dio importancia. Lo cierto es que desde ese día, no logró olvidarse de ella. Acudió tres veces más a ese bar, hasta que se la llevó del brazo una madrugada.

Sólo un cuento fue
Que ayudó a pasar
Un buen rato
Un castillo de naipes que cayó
Y palabras baratas”

Euge era una damisela muy particular. De noche se ganaba la vida en ese bar del averno, pero durante el día se dedicaba a leer las manos y tirar las cartas en una especie de santería a la cual Pablo no entró más que una o dos veces, ya que no le gustaba la energía que desprendía ese lugar, a pesar de ser bastante escéptico.
Un día Euge le ofreció leerle las manos

- A vos no te voy a cobrar - le dijo entre risas.

Pablo aceptó. No tenía idea de lo que ella iba a leer en la mano de él, pero estaba seguro de que si se animaba a mirar en su propia mano, ella iba a encontrarlo a él mismo, lo tenía en la palma de su mano, y hacía con él lo que quería, estaba completamente entregado a ella.

En el aire entre los dos
Brilló una copa rota
Mala suerte, mi palma dio un destino oscuro

Un dulce licor de romero
Fue la mala idea loca
Te vas a enterar por esta canción
Para el carioca”

Euge, después de mirar con atención la palma de la mano izquierda de su amado, y de tantearla un poco con sus pulgares, puso una expresión extraña en su rostro.

- ¿Qué pasa Euge? - se asombró Pablo - ¿Qué viste?

- Pabli... Veo que tenés muchos sentimientos amorosos

- Entonces no es para que pongas esa cara, ¿No te habías dado cuenta?

- Desde hace cinco meses - sonrió - pero...

- ¿Qué más ves? - la interrumpió

- Veo que vas a tener pérdidas por una mujer... Que vas a sufrir mucho por algo muy injusto...

- ¿Qué me vas a hacer? - la miró extrañado

- Yo nada, tonto - rió - No necesariamente tiene que ser una pareja. Puede ser otra mujer, familiar, amiga, lo que sea...

- ¿Ves algo más?

- Que sos muy melancólico

- Eso también ya lo sabías - la besó

- Claro, señor romántico. Cantame algo, dale

Pablo tomó la guitarra y rasgueó algunos acordes de un tema de Los Redondos mientras se lo cantaba. Por supuesto, después de la canción, ella terminaba desnuda en su cama, era una especie de ritual que tenían antes del sexo.

No sueño más con vos
Ya cayó otra flor del cielo
Te voy a robar
Esta canción de amor y de consuelo”

Para Pablo, Euge en la cama era un demonio. Tenía un lunar en la espalda que él le hizo jurar y recontra jurar que iba a ser sólo de él para siempre. No importaban los que habían pasado antes, ahora le pertenecía, y ya no dejaría que nadie más vuelva a verlo, tocarlo y besarlo.
Se complementaban perfecto en la cama

- Sos escorpiano con ascendente en Leo... Y yo una pisciana de pura cepa, somos un fuego - dijo una vez Euge - cuando nos casemos vamos a tener un hijo por año - agregó bromeando.

A la suave luz de la luna
Vi tu espalda
Hay un lugar allí
Para mis huellas
Y un lunar nocturno”

Pablo no se imaginaba teniendo hijos con Euge. Él los veía como un matrimonio lujurioso y por siempre juvenil, al menos de espíritu. Creía que, si seguía al lado de ella, podía adoptar una postura algo zen. Estaba tan entregado a ella que no le importaba cambiar su estilo de vida.

Apostamos mal
Serás más feliz vagabundeando
Muy poco amable fui
Nada nuevo vi en tus ojos”

Todo parecía marchar de maravillas en esta peculiar pareja. Pero hubo un día, un maldito día, en el que Euge dio un portazo y se fue, sin más. Pablo al escuchar el golpe de la puerta, supo que no había retorno.

- Estoy conociendo a alguien - dijo Euge minutos antes. Pablo se quedó mudo, sin expresión
- Sé que vos me amás, y yo a vos, aunque no lo creas, pero es un tipo de plata... Voy a tener más oportunidades

- No podés ser tan caradura como para decirme que me amás después de eso - Pablo al fin se animó a decir algo

- Es que sí te amo, nunca me voy a olvidar de vos, creeme - Euge lo besó apasionadamente

- ¿Al menos voy a poder seguir yendo al bar a verte? ¿O a la santería?

- ¡Odiás ese lugar! - rió Euge

- Con tal de verte, aunque sean cinco minutos, voy adonde sea

- Me voy a Brasil esta noche... El tipo es de allá

- ¡No! ¡No podés irte! ¿Te escuchás Euge? Decís "el tipo"... ¡Ni siquiera lo querés! Vos me amás a mí y vas a ser mía siempre, ¿Me escuchaste?

- Ay Pabli... - suspiró - No te queda bien el celoso posesivo...

- ¡Vos vas a volver y yo te voy a estar esperando! – sentenció

- Estoy segura de que me vas a estar esperando - Euge le dio un último beso y se marchó.

Pablo entró en un estado de depresión que se fue agravando con el correr de los meses. Lo desesperaba no saber nada de ella, no verla no haber vuelto a escuchar su voz. Hervía de celos al pensar que otro había descubierto ese lunar. "Su lunar". Imaginarla en la cama de otro lo volvía loco.
Pablo no volvió a acercarse a otra mujer. Las veces que lo intentó, ellas huyeron. Con el tiempo dejó de insistir. Se volvió un viejo ermitaño, se hacía compañía con su soledad. Euge había sido muy injusta con él, la causa por la cual lo dejó era una ridiculez, a su entender. Él podría haberle dado una buena vida también, sólo que ella no le había dado la oportunidad.

En el aire entre los dos
Brilló una copa rota
Mala suerte, mi palma dio un destino oscuro

Un dulce licor de romero
Fue la mala idea loca
Te vas a enterar por esta canción
Para el carioca”

Pablo se enteró una vez al pasar, que el licor de romero se usaba para asegurar el amor eterno. ¡Maldita Euge! Ella se había olvidado de tomarlo, o quizás lo había hecho a propósito. A lo mejor sólo quería que Pablo la amase eternamente (y sí que lo había logrado), mientras ella lo iba olvidando poco a poco; porque con tantos años que habían pasado era obvio que ella ya no lo recordaba.
Una tarde, en el ocaso de sus años, Pablo se acordó de aquellas palabras de su padre. Y se dio cuenta que Euge era una de esas brujas que le había mencionado. No sólo por lo esotérica que era, sino porque desde que se había ido, su vida no había sido la misma, es más, había dejado de ser vida.

Un día después,
(Después de vos...)
Crucé los dedos
La barca pasó
Y el río quedó, al fin, quieto.”

También recordó aquello que había visto Euge en sus manos. Y ahí se dio cuenta de todo. Al final, la que lo había hecho sufrir injustamente y lo había hecho perder todo había sido ella. ¡Maldita Eugenia!
La profecía se había cumplido.


Ella usó mi cabeza como un revólver - Vicery (Mery y Vico)



- Pase - dijo Vico al oír los golpes en la puerta de su oficina. Hacía un rato su padre, el gerente, le había anunciado que iba a presentarse una chica que pretendía ser su primera secretaria.

- Tratala bien, y sé considerado - había dicho su padre - Y ojo, no quiero que demuestres tus dotes de pirata con ella - añadió severamente - Es la hija de Del Cerro, de empresas Stalic - concluyó.

- ¿Y por qué no trabaja en la empresa de su papito? - dijo Vico, mofándose

- Estamos haciendo negocios con ellos, y parte del trato es que la chica entre a trabajar con nosotros, te conviene no arruinarlo porque me vas a conocer enojado - se retiró.

Cuando Vico dio la orden de ingreso, sabía que la que iba a entrar era la supuesta secretaria. Era la primera vez que iba a tener una, ya que él hace poco que había empezado a trabajar con su padre, tenía una oficina para él solo, en un piso doce donde podía ver toda la ciudad desde el vidrio espejado que la contenía.
Cuando la chica entró a la oficina, Vico se quedó boquiabierto. La miró de arriba a abajo, tres veces. Un metro setenta, cabellos rubios, mirada matadora, camisa con escote en V que dejaba ver sus prominentes senos, cintura de avispa, y minifalda. Más abajo unas piernas perfectamente largas y botas hasta la rodilla.
A partir de ese momento, a Vico las palabras de su padre le importaron un comino. Por lo pronto, le daría el empleo, pero esa mujer iba a ser suya costase lo que costase.

- Buen día, soy María, me imagino que tu padre te habló sobre mí - se presentó imponentemente

- Sí, desde ahora en más vas a ser mi secretaria. Y te voy a decir Mery, suena más cool - María aprobó con una sonrisa maliciosa.

Ella usó mi cabeza como un revólver
E incendió mi conciencia con sus demonios
Me vi llegando tarde, tarde a todo”

A partir de ese día, María pasó a ser Mery y a ocupar el escritorio de la oficina que estaba más adelante de la de Vico. Era eficiente en su trabajo, y le organizaba perfectamente la agenda a él. Vico estaba conforme con el desempeño de Mery, pero quería algo más.
Comenzó con sus dotes de seductor una mañana en la que le dejó una rosa en su escritorio. Él era un pirata por naturaleza, pero para poder enganchar a las chicas le salía ser tierno, para que ellas cayeran a sus pies.

- ¿Te gustó? - le dijo a Mery una vez que la vio llegar

- ¿Qué querés de mí?

- ¡Qué carácter chiquita!

- No soy como las demás, te aviso desde ahora, chiquito

- ¿Qué te hace diferente?

- Sorpresa... Si querés saber, tenés que conocerme...

- Cursilería por lo que veo, no es de tu agrado

- Para nada... Yo voy al frente

Mery tomó a Vico de la corbata y lo acercó hacia ella. Una vez que lo tuvo muy cerca, le dio un beso largo y profundo.

- No te tenía así

- Yo tampoco te tenía tan lento - le guiñó el ojo.

Después de un baño cerebral
Estaba listo para ser amado
Pasa el tiempo y ahora creo que
El vacío es un lugar normal”

Vico quedó enloquecido. A partir de ese día, comenzaron a salir, un poco en secreto para que en la empresa no hablasen de ellos. A la vez, el baño privado de Vico se había convertido en su nido de amor, donde tenían sus encuentros, eróticos y pasionales.
Vico, a pesar de esto, nunca se tomó a Mery en serio. Para él era una más. Y a la primera oportunidad que tuvo, se lo demostró. Fue un Jueves, unos días antes de la fiesta de fin de año de la empresa. Vico entró del brazo de una chica, que a Mery le pareció un gato. Lo que Vico no sabía era que estaba cometiendo el peor error de su vida.

- María, voy a estar muy ocupado, si alguien pregunta por mí decile que no estoy, y no dejes que nadie entre a la oficina

Vico la miraba con frialdad, y su acompañante con desprecio. Mery no cabía en sí del enojo que tenía. Ya sabía lo que iban a hacer, era obvio. Vico se estaba riendo en su cara. Eso no iba a quedar así.
Cuando Vico y la chica salieron, a la media hora de haber entrado, Mery se paró firme adelante de ellos.

- Ah, ¡Qué rápido! No tardaste nada Vico... Conmigo está entre cuarenta y cincuenta minutos, ¿Le dijiste? - sonrió despechada - ¡Ah Vico! - agregó tomándose el abdomen - Esta tarde tenemos la ecografía, no te olvidaste, ¿No?

Vico la miró a su acompañante, que lo miraba sin entender nada y como esperando una explicación.

- Andá Mica, después te llamo

- ¡Después te mando la invitación para el baby shower, amorosa! - agregó Mery mientras la joven se retiraba.

- ¿Qué fue eso Mery?

- Marco territorio, nada más

- ¿Territorio? Si no somos nada...

- Eso es lo que vos pensás... Yo todo este tiempo te fui fiel

- ¿Y yo qué culpa tengo? Pensé que tenías en claro que lo nuestro era para divertirnos nomás, pensé que eras más inteligente Mery...

- Yo también Vico...

- ¿Vos también qué?

- No sabés cómo se va a poner el señor D'Alessandro cuando se entere que el señor Del Cerro retira las acciones de la empresa... - Vico se tomó la cabeza al oír esto

- ¿Qué querés Mery?

- A vos te quiero

Mery se abalanzó a sus brazos y lo besó. Vico no opuso resistencia, era débil, más allá de la extorsión de Mery, era tan linda que sólo con su cuerpo lo compraba.

Ella usó mi cabeza como un revólver
No creerías las cosas que he hecho por ella
Cobardemente, pero sin vergüenza
Era una piedra en el agua, seca por dentro”

Vico le juró que a partir de ese día sólo tendría ojos para ella. Y para comprobar que esto fuese cierto, Mery comenzó a seleccionarle la gente de su agenda y redes sociales. Luego le prohibió las salidas solo; lugar donde asistía Vico, iba también ella, sin importar si era una simple salida entre amigos o si era una junta de empresarios.
De a poco, gran parte del entorno de Vico se hartó de que Mery estuviera por detrás de él, y pese a que quisieron abrirle los ojos, él ya estaba totalmente enamorado de ella y lo único que consiguieron fue que él se aleje. Así, Vico se fue quedando solo. Pero a él nada le importaba, más que tener a Mery con él.

Así se siente cuando la verdad
Es la palabra sometida
Fui tan dócil como un guante
Y tan sincero como pude”

Hubo un día en que Mery fue demasiado lejos y chantajeó a Vico para que, mediante falsos presupuestos, le robase un dinero a su propio padre.

- ¿Qué te parece el plan, Vico?

- No sé Mery... Me parece que no da robarle a mi viejo

- ¡Pero pensalo! No te paga mucho... Con esa cantidad de plata nos vamos a poder comprar algo para nosotros... Tomalo como que es un regalo de él hacia nosotros

- Pero él tendría que saberlo, no creo que nos vaya a decir que no

- ¿Y si nos dice? Ya no podemos estafarlo porque se va a dar cuenta de que somos nosotros

- ¿Vos le robarías a tu viejo?

- No hace falta, él me da todo lo que quiero... Dale Vico, firmá esos papeles o te olvidás de mí

Vico suspiró y firmó. Ya no estaba a gusto, y a la vez no la quería perder, no la quería lastimar. Rogaba que su padre no se diera cuenta de que la suma era una exageración porque se iba a ver envuelto en varios problemas.
El padre de Vico jamás se dio cuenta, y les facilitó la suma, lo que hizo que Mery cada vez quisiera robar más y más. Hasta que un día, el padre de Vico se dio cuenta del negociado que su hijo estaba haciendo.
Además de sentirse muy decepcionado, lo denunció. Figuraba como el único culpable del delito de estafa, ya que era su firma, Mery no figuraba para nada. La vida de Vico después de la denuncia se fue poniendo cada vez peor.

Ella usó mi cabeza como un revólver
No creerías las cosas que he hecho por ella.”

Un Sábado por la noche se dio cuenta de que desde que había llegado Mery su vida había cambiado para mal. Había perdido a sus amigos, a su familia, ahora había perdido el empleo, iba a terminar preso en cualquier momento, y ella estaba cada vez más distante. Se dio cuenta de que en realidad nunca lo había amado, sólo lo había usado y manipulado a su antojo, para saciar sus propios intereses, y eso no era amor. Vico no podía aguantar más. Ese era el momento.

Era Lunes cuando Mery salía del bar, con ropa negra y anteojos de sol, mirando su teléfono móvil. En el noticiero sólo hablaban de una cosa: El suicidio del hijo del famoso empresario D'Alessandro.



Eterno - Nicdela (Cande y Nico)



Cuando la persona amada se aleja de uno, y más aún cuando dicha persona encuentra consuelo en otros brazos, uno se pregunta si realmente valió tan poco, si lo que entregó no fue suficiente, o si será que no lo amaron de la manera en que uno amó.
Tal era el caso de Nicolás. Él se encontraba pensando esto mientras destapaba un vino tinto de segunda selección, y se disponía a servirse una copa y sentarse a beber, solo, en silencio, abandonado como se sentía desde que Cande se había ido.

Como te quise, mi amor
Jamás te van a querer”

Él sabía que ella ya lo había reemplazado. Que tenía un novio que la consentía, la mimaba y le tenía mucha paciencia. Pero dudaba que la amase más que él. Nico tenía otro tipo de personalidad, era cierto, pero era tanto el amor que tenía por esa mujer que no le cabía en el pecho, y a veces, tampoco sabía cómo expresarse, era la primera vez que le pasaba algo así.

Sé que en tus ojos me van a encontrar
Cuando lo mires a él”

Nico a veces dudaba de si Cande lo amaba tanto a él como él a ella, pero estaba seguro que iba a extrañar esa conexión que tenían, se comía la cabeza pensando si con su nuevo novio, al hacer cosas similares a las que hacía con él, no lo recordaría aunque sea un poco.
Cande había dejado a Nico hacía varios meses

- La relación ya no es la misma. No sos vos, soy yo. Deberíamos salir y divertirnos. No hay otra persona

Todas excusas. Eso es lo que pensó Nico cuando aquellas palabras salieron de la boca de Cande forzadamente, como un desahogo, como si tuviese una astilla atascada en la garganta que necesitaba sacar. Más confirmó que eran excusas cuando, tres días después, Cande blanqueó su nueva relación.

Nunca más me volviste a llamar
¿Seré tan fácil de olvidar?”

¿Sólo tres días le había tomado olvidarlo? ¿O sería que, mientras vivían juntos, Cande ya habría estado haciendo el duelo? ¿Sería por eso que los reproches de ella ya no eran constantes y que los celos habían comenzado a espaciarse? Al recordar esto, Nico quiso volver atrás en el tiempo, justo al punto en el que Cande dijo "basta", internamente. Pero, además de que no era posible volver en el tiempo, tampoco encontraba en su memoria el punto en el que pasó eso. Quizás fue en una de esas noches en que Cande se dormía esperándolo a que viniese, totalmente alcoholizado y de madrugada, de jugar al fútbol con sus amigos. O uno de esos Domingos en que Cande tejía sentada sola frente al fuego, donde él se encontraba ahora, esperando a que él volviese de la cancha.

¿Cómo puedes vivir sin mí?
Si yo me muero por vos”

Lo cierto era que Cande ya no estaba. Que se había ido atrás de alguien un poco mejor, o que al menos cumplía con sus expectativas. Que no le quitaba tiempo a ella dedicándoselo a otras cosas.

Cómo se va, se va la vida
Mi corazón nunca te olvida”

Los meses iban pasando, Nico se sentía más viejo, más cansado, y con más experiencia. Si Cande se lo permitiera, él no volvería a cometer tantos errores. Pero ella jamás había vuelto a comunicarse, pese a la insistencia de él.

¿Dónde estarás, corazón?
¿Por qué me dejaste?
Perdí totalmente el control
Voy por mucho más”

Nico había estado intentando por todos los medios enterarse dónde estaba viviendo Cande. Le llegó un rumor de que podía encontrarla en la zona sur del Gran Buenos Aires. Él no se iba a quedar con que sólo era un rumor, no; él iba a ir y averiguar si era cierto, si la encontraba, cómo estaba ella y si lo extrañaba.
El amigo que le pasó la dirección de la localidad de Llavallol, también le dijo que tuviera cuidado, que no fuera un lanzado, que piense primero que Cande tenía a otra persona en su vida. Pero a Nico nada de esto le importó. Sí, a su amigo le dijo que iba a tomar todo con calma, pero esa noche había tomado la decisión.

Soy como un tornado
Que arrasa por donde pasa
Soy esa avalancha
Que entrará a tu casa sin antes golpear”

Dos copas de vino fueron suficientes. Media botella; y ya se encontraba en la Costera camino a Llavallol. Bajó, luego de un poco más de una hora de viaje, en la rotonda de dicha localidad. Y arrancó a caminar. Le preguntó por la dirección a las pocas personas que deambulaban a las once de la noche por las calles del sur; y entre indicación e indicación llegó a destino.

Cómo se va, se va la vida
Mi corazón nunca te olvida”

Era una casa sin rejas, por lo que pudo entrar hasta la puerta principal y golpearla, y casi enseguida se asomó por ella una asombrada Candela.

- ¿Qué hacés acá, Nicolás? ¿Cómo me encontraste? ¿Cómo llegaste?

- Te vine a buscar... Te extraño demasiado... Me pasaron la data y no podía quedarme con la duda... Vine un poco en la Costera y otro poco caminando...

- ¡No! ¡Vos no podés estar acá, andate! -

- ¿Está él ahí adentro? Si es tan machito y te ama tanto, que salga -

- ¡No hagás papelones! Él no está... Trabaja de noche... -

- ¿No me vas a hacer pasar? -

- ¡No! ¡Andate Nicolás! ¡Andate con tus amiguitos, tu fútbol y tu bendito Racing! -

- Vos sos más importante que todo eso... Perdón si no me di cuenta antes... -

- Ya es tarde - suspiró - Ya desperdicié a tu lado mucho tiempo que no va a volver, te llevaste los mejores años de mi juventud y ni siquiera los disfruté tanto como hubiera querido

Cómo se va, se va la vida,
Mi corazón nunca te olvida”

- ¿Por qué sos tan cruel? - dijo Nico, herido

- Sólo soy realista. Perdón si no es lo que querías escuchar - agachó la mirada y ambos quedaron en silencio - No extraño nada de esa vida - agregó luego de unos segundos.

“Cómo se va, se va la vida,
Mi corazón nunca te olvida
Nunca te olvida”

Nico comprendió que Cande no iba a volver. A él sólo le quedaba un último pedido, y se lo iba a hacer aunque tenía miedo de que la respuesta sea un cachetazo de parte de ella. Pero aun así se lo planteó.

- Está bien, me voy a ir y te prometo que no vuelvo más. Te dejo que rehagas tu vida tranquila -

- Mejor que me entiendas... - Cande estaba por entrar y Nico la detuvo

- Pero tengo un último pedido que hacerte... El último y ya no te molesto más... -

- ¿Cuál? - dijo Cande, dudosa y con el ceño fruncido

- Quiero que hagamos el amor por última vez, y que ese sea mi último recuerdo tuyo -

- ¿¡Qué!? ¿Vos estás loco? -

- Por favor... - le rogó Nico con una mirada compradora

- Está bien... - suspiró Cande - Supongo que nos merecemos esta despedida... -

Yo no te extraño, no, no, no, no
No te extraño nada, absolutamente nada
Y esta avalancha está a punto de caer”

Cande lo hizo pasar. Su novio no llegaría hasta la mañana siguiente. Sin decir ninguna palabra, ambos comenzaron a desvestirse mutuamente. Se dieron algunos besos, y luego consumaron, por más que ya no hubiera amor, la pasión entre ellos no se apagaba. Cuando ambos llegaron al orgasmo y quedaron satisfechos, Nico comenzó a vestirse. Cande se acurrucó en su cama; él la tapó, ya vestido, la besó en los labios y le susurró un adiós. Para cuando Nico había atravesado la puerta, Cande ya dormía plácidamente. Nico comenzó a caminar. Eran la una y veinte de la mañana, y todavía tenía que caminar muchas cuadras hasta llegar a la parada de la Costera.

“Mi corazón nunca te olvida.”


Loco (Tu forma de ser) - Agusniela (Daky y Agus)



Agus y Daky. Dos personas opuestas que vivían dos mundos opuestos.
Él siempre serio y formal, acostumbrado a una rutina de trajes y oficina, le gustaban la puntualidad, el orden y las cosas estructuradas.
Ella, una loca bohemia, no tenía rutinas ni horarios y le gustaban las cosas simples: Bailar en patas, caminar abajo de la lluvia y pisar los charquitos, y besar abajo de la luna llena.
Cualquiera hubiera pensado que éstos dos jamás se hubiesen mirado. Y, sin embargo, una noche, en un bar, el destino los juntó.
Daky entró con su mejor amigo al mismo bar donde Agus y sus amigos hacían el after office. Uno de los muchachos la conocía y la llamó para que se acercase. Daky avanzaba por el local del brazo de su acompañante, cuando, al pasar por detrás de la silla de Agus, como estaba más salida que las demás, se tropezó con la pata y se fue al suelo, haciendo que encima se le rompiera el taco.

- ¿Qué hacés tarado? - fueron las primeras palabras que Agus escuchó de la boca de Daky

- ¡Yo no hago nada! Vos sos la torpe que viniste y me llevaste puesto - contestó sin mirarla

- Ayudame al menos - le tendió la mano - Uff se me rompió el taco – bufó

- Vení, a ver... - Agus le tendió su mano.

Te vi llegar del brazo de un amigo cuando entraste al bar
Y te caíste al piso, me tiraste el pingüino, me tiraste el sifón
Estallaron los vidrios de mi corazón”

Cuando sus manos entraron en contacto, y se miraron fijo a los ojos, a los dos les pasó algo raro en el cuerpo. Una sensación rara e inexplicable, como un cosquilleo, como un escalofrío que les erizó la piel.

- ¿Estás bien? - dijo Agus y tragó saliva

- Ahora, perfecta... ¿Se nota que no estoy acostumbrada a los tacos, no?

- Un poco... - rió Agus

- Ah, veo que ya se conocieron - dijo el amigo en común que tenían - Ojo con esta que es una loca, Agus

- ¡Andá! - le palmeó el hombro a su amigo - ¿Agus te llamás?

- Agustín, sí...

- Yo soy Daniela, pero me dicen Daky

- ¿Daky? ¿Y por qué no Dani como a todas las demás?

- Porque yo no soy como el resto...

- ¿En qué sentido?

- Conoceme... - le guiñó el ojo y se fue a sentar junto al chico con el que venía.

Esa Daky, tan atrevida, tan osada, con tanta energía, apabulló al serio Agus, le rompió todos los esquemas, quería seguir conociéndola pero temía que ese chico que la traía del brazo fuese su novio y encima hacerles pasar un mal momento.
Daky bebió y bebió sin importarle nada a su alrededor, se mataba de risa en un tono de voz muy alto, tocaba suavemente a sus amigos cuando le hablaban y destilaba buena onda para todos lados. Agus la observaba, callado, mientras intentaba deducir si realmente ese otro hombre era el novio.

Te vi bailar, brillando con tu ausencia sin sentir piedad
Chocando con las mesas, te burlaste de todos, te reíste de mí
Tus amigos escaparon de vos”

Apenas comenzaron a poner unas cumbias noventosas, Daky se mostró desesperada para salir a bailar.

- Lástima que se te rompió el taco - dijo Agus, al fin emitiendo palabras después de mucho tiempo

- ¡Cómo se nota que no me conocés! Nunca bailo con zapatos - rió y salió a bailar, bastante descontrolada, como si no hubiera nadie más ahí

- Está re chapita - dijo uno de los amigos de Agus, y todos coincidieron

- Mejor vamos a encarar minitas o algo - dijo otro, y de golpe Agus se vio sentado solo en la mesa.

Y a mí me volvió loco tu forma de ser
A mí me vuelve loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son estrellas en la noche de la mediocridad”

Cuando terminó el tema, Daky se acercó a la mesa.

- Si buscás a tu novio, se fue por allá - señaló Agus

- ¿Qué novio? - carcajeó Daky

- Con el que llegaste del brazo... -

- ¡No es mi novio! Es mi mejor amigo, le dije de entrar así para joderlo - rió más fuerte. A Agus nunca se le hubiera ocurrido agarrar a una de sus amigas del brazo. Cada vez le impactaba más esta mujer. Daky se acomodó en una silla al lado de él.

Me vuelve loco tu forma de ser
A mí me volvió loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son joyas en el barro de la mediocridad”

- ¿Qué estás tomando? Hace como dos horas que lo tenés ahí

- Mojito, ¿Querés?

- Obvio... ¿No te gusta?

- No soy de tomar mucho alcohol - le dijo, mientras ella bebía. Hizo fondo blanco y dejó el vaso a un lado, mientras le sonreía.

- Daky, yo... - Agus no supo qué decirle y la quiso besar, pero ella se resistió. Se hizo para atrás, incómoda, y se largó a llorar. - ¡Noo, no llores!

- ¡Andate! - lo empujó ella - Siempre lo mismo, una es copada y se piensan que les tirás onda - decía mientras lloraba desconsoladamente

- No llores Daky, perdoname - le acarició la cabeza

- ¡No me toques!

- ¡No grités, que no te estoy haciendo nada...! Má' sí, arreglate sola, estás re loca... - Agus intentó irse y Daky empezó a llorar con más fuerza. Agus se sintió culpable por lo que dijo y volvió - No, no te puedo dejar así, llorando - dijo enternecido

- ¿No me estás jodiendo? - dijo Daky, dejando de llorar para mirarlo

- ¡No, para nada! Sos hermosa, sos una bomba... Por eso te quise besar... Perdoname...

- Es que no estoy acostumbrada a que lo hombres me quieran, siempre me usan y se burlan...

- ¡No, yo no haría eso! - le acarició la mejilla - No es mi estilo encarar igual... Nunca me dan bola las chicas - se rió

- ¿Ay por qué? - ahora fue ella quien le acarició la mejilla - Yo sí te daría bola...

- ¿Ah sí? - sonrió Agus entusiasmado

- - dijo Daky y le dejó un sonoro beso en la mejilla, al mismo tiempo que se iba a bailar de vuelta.

Viniste a mí, tomaste de mi copa, me sonreíste así
Nadando en tu demencia no sabía qué hacer, te traté de besar
Me pegaste un sopapo y te pusiste a llorar”

Ese beso fue suficiente para que Agus se quedara embobado. Observó un rato a Daky hasta que uno de sus amigos se hizo presente.

- ¿Todavía acá? Te va a ver la loca

- ¡No le digas así!

- ¿Qué, te gustó? Está re loca esa mina Agus

- Dejala en paz, ni la conocés...

- Vos tampoco... Y por lo poco que vimos ya me di cuenta cómo es - la observó bailar - Es re grasa, pero le doy eh...

- ¿Qué te pasa boludo? - se enojó Agus

- ¿Te gustó la loca? Tranqui, te la dejo para vos, por ahí te la robo un rato, pero la cojo y te la devuelvo...

Me vuelve loco tu forma de ser
A mí me volvió loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son estrellas en la noche de la mediocridad”

El aire altanero de su amigo, mezclado con las cosas que estaba diciendo hicieron que Agus se enojase en serio. Se fue directo al humo y le pegó, como pudo, tres piñas. Daky se acercó.

Me vuelve loco tu forma de ser
A mí me volvió loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son joyas en el barro de la mediocridad”

- Ey, ¿Qué pasó? - Agus la vio y se incomodó

- ¡Daky! Este gil está diciendo boludeces

- Le dije que te voy a coger

- ¡Callate vos! - Agus volvió a pegarle

- ¡Pará Agus! No vale la pena... Yo nunca estaría con alguien como él -

- ¡Andá loca! ¡Yo tampoco estaría con vos, si estás más loca que una cabra! - se dio media vuelta y se fue

- Perdón Daky, vas a decir que soy un tarado

- Gracias por defenderme - le sonrió

Y a mí me volvió loco tu forma de ser
Me vuelve loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son estrellas en la noche de la mediocridad”

Agus se tiró el lance de vuelta. Si no era esta vez, no era nunca. La besó y esta vez ella no se apartó. Le siguió el beso, se abrazaron y se besaron, y Daky hasta lo sacó a bailar un tema, a él que prácticamente no sabía moverse, pero se habían divertido.
Cuando llegó la hora de irse, Agus le ofreció llevarla.

- Sí, ¡Eso sí voy a aceptar! Me encanta bailar en patas, pero no me veo caminando en patas por Rivadavia - rió a carcajadas

- Bueno, ¿Vamos?

- Vamos...

Daky lo quiso agarrar del brazo, pero él la agarró y la cargó en sus brazos y la sacó de esa manera, mientras Daky se moría de risa y lo besuqueaba.

Me vuelve loco tu forma de ser
A mí me volvió loco tu forma de ser
Tu egoísmo y tu soledad
Son joyas en el barro de la mediocridad.”

La mejor decisión que pudieron haber tomado ellos fue haber ido al mismo bar, el mismo día y al mismo tiempo, y de esa forma haberse conocido. Cada uno tenía lo que necesitaba el otro. Daky le trajo alegría y emoción a la vida de Agus y él le dio la tranquilidad que tantas veces le hacía falta. Eran dos mitades que estaban esperando encontrarse y ahora formaban un todo. El complemento perfecto.