Era un amanecer de los últimos de verano. Corrían los
primeros días de Marzo, y en Mar del Plata el clima ya era más similar al del
invierno que al de la calurosa estación que estaba terminando. A pesar del
frío, Peter se sacó sus zapatillas y caminó descalzo por la arena hasta que el
agua del mar le mojó los pies. Estaba helada, sí, pero no tanto como el corazón
de Eugenia. Y no le hacía tanto daño tampoco.
“Voy caminando bajo una luna azul
Y las estrellas que descansan sobre el mar
Me fui de casa, estoy en otro lugar;
En la cornisa de una falsa soledad”
Peter se quedó con la mirada perdida en el oleaje, y
junto a éste comenzaron a llegar a su cabeza recuerdos, como olas, recuerdos
muy lindos vividos al lado de aquella rubia que él había amado tan
intensamente.
Decidió sentarse unos metros más lejos del mar, aún
sobre la arena, y mirar el paisaje que lo rodeaba. La noche se estaba yendo y
aún podía divisar las últimas estrellas en el cielo y más atrás el anaranjado
sol que asomaba. Y otra vez llegaba el recuerdo de ella. Hubiese sido el
paisaje ideal para contemplar juntos mientras reían y rodaban sobre la arena, y
se llenaban de amor mutuamente. Pero Eugenia estaba muy lejos.
“A lo lejos, está saliendo el sol
Y veo tu cara junto a todo el amanecer
Nena, no hay nada
Que me pueda hacerte olvidar
Me robaste el corazón”
Peter dejó su mochila a un costado y sacó un Norton
merlot. Ya que Eugenia no estaba, al menos iba a brindar en su nombre, en
recuerdo de lo que alguna vez tuvieron. Lo destapó y empezó a beber
directamente de la botella. Otra vez volvían los recuerdos.
“Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar
No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar”
Se habían conocido en el boliche rockero Mvseo Rock.
Claro que ninguno de los dos era de esa onda, habían ido cada cual con su grupo
de amigos, por eso, después de bailar dos temas de Elvis, o mejor dicho, de
hacer papelones, fueron a los reservados, con la excusa de conocerse más.
Eugenia. Así dijo que se llamaba. Sabía que nunca iba
a olvidarse de ese nombre, ni de esa rubia, y así fue. Desde esa noche no pudo
separarse de ella.
“Que nos conocimos en San Telmo
En el viejo Museo Rock
Donde todo se hacía
Como por primera vez”
No era la primer mujer para él, pero estaba seguro de
que quería que sea la última, en especial luego de haber sentido el calor y la
suavidad de su piel, de haber sido dueño de su cuerpo y de su sexo por unos
instantes en el diminuto baño del local bailable.
Él también supo en ese instante que estaba muy lejos de
ser el primer hombre de Eugenia, pero no le importó. Totalmente iluso, creyó
que eso no era importante. Ese fue el gran error de su vida, pero en ese
momento no podía ni imaginárselo.
“Fue en el baño
Donde vos me hiciste arder
Desde el tabique
Hasta la punta de los pies”
Ese día intercambiaron números, se siguieron hablando,
se siguieron viendo. Llegaron a considerarse mutuamente novios, hasta que llegó
el fatídico día del final.
- Pitt, escuchame... - dijo Euge con rostro
preocupado.
Peter sabía que no se venía algo bueno, pero la dejó
continuar
- Creo que la estamos pasando bien juntos, pero es
hora de que la terminemos ya –
- Pero... ¿Por qué Euge? ¿Vos no me amás? –
- Sí te amo, pero no sirvo para el amor... Vamos
Peter, vos lo sabías de entrada... Sabés que no soy mujer de un solo hombre –
- Entonces... ¿Me engañaste? –
- No, jamás lo pienses. Te llegué a amar y te respeté
mucho, pero por eso mismo te estoy dejando... Te merecés ser feliz, y yo no
puedo darte esa felicidad –
- Mi felicidad es con vos, ya lo comprobé - dijo
Peter, algo terco
- Eso es lo que vos pensás, pero no estás en lo
cierto... Vas a ser más feliz sin mí –
- No me dejes... - casi le suplicó una última vez con
algunas lágrimas a punto de brotar de sus ojos
- Ya es una decisión tomada. Te amo Peter, nunca lo
olvides –
Ella le dio un último beso, pero él lo sintió frío. Ella
era fría, ¿Cómo podía estar diciéndole "te amo" y en el mismo momento
dejándolo? ¿Es que no pasaba nada en su interior? ¿Sería que realmente no lo
amaba tanto como decía?
“Nos amamos, pero pronto se acabó
Como se acaban las cosas
Que te hunden al dolor
Nena, no hay nada
Que me pueda hacerte olvidar
Me arruinaste el corazón”
Peter no pudo seguir recordando. Ya estaba bajo los
efectos del alcohol. Algo de bronca corrió por su interior. Se dio cuenta que
Eugenia era sólo un mal recuerdo en ese instante. Contempló una pequeña foto de
ella que tenía en su billetera. Primero la miró con amor, pero éste fue
desapareciendo. Ya no quería saber nada de ella ni volver a verla nunca más.
Seguramente estaba mejor, y él también iba a estarlo.
“Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar
No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar”
Peter se colocó la mochila, se aproximó a la orilla
del mar y lanzó la foto. Se dio media vuelta y partió sin mirar atrás, mientras
la fotografía de Euge era arrastrada mar adentro y junto a ella todo el amor
que Peter le había tenido alguna vez.
“Estoy tan lejos
Tratando de olvidar
Tomando vino
Y fumando frente al mar
No tiene cura
Esta gran enfermedad
Estoy tan lejos
Tratando de olvidar.”

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