Vico se había pasado toda la tarde llamando por
teléfono a sus amigos para salir esa noche, pero ninguno podía. Todos tenían
planes con sus novias. Era feo eso de ser el único soltero del grupo.
Hasta hacía poco más de un mes, él también tenía
novia. Una hermosa rubia a la que le hubiese gustado llevar al altar. Pero un
día, ella terminó con él. "Tengo otro" fue la terrible justificación.
Vico a veces pensaba que hubiera preferido que le dijera una mentira, porque haber
escuchado que otro hombre tenía el amor de ella y que tenía sexo paralelamente
con los dos había sido demasiado.
“Esta noche saldré a emborracharme
Andaré por las calles de esta ciudad tan
grande
Brindaré por tu amor, por lo que fuimos
Por calmar el dolor que marcó tu traición
al dejarme”
Vico se decidió a salir igual esa noche. No le
importaba tener que salir solo, iba a recorrer calles hasta que encontrase un
bar en el que se sintiera cómodo, y donde se pudiera emborrachar tanto que
hasta pudiera olvidarse de ella, aunque fuese por unas horas.
“No pretendas que yo vuelva a
buscarte
Porque es mi corazón el que rompiste y
quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para
olvidarte”
Justo cuando estaba a punto de salir, recibió un
llamado en su celular. El nombre que vio en el visor le llamó poderosamente la
atención. "Rochi". ¿Ella? ¿Qué querría ahora? ¿Se había acordado que
él existía?
- Hola - dijo Vico con la voz más cortante que le
salió
- Hola Vico - esa dulce voz que le derretía el corazón
estaba al otro lado del auricular, pero iba a intentar ser lo más frío posible
- ¿Qué querés Rocío? –
- ¿Tenés algo que hacer ahora? –
- Voy a salir –
- Entiendo... - dijo luego de unos segundos de
silencio
- ¿Necesitabas algo? –
- No... Sólo te iba a decir si podíamos vernos... –
- ¡No, Rocío! - Vico gritó - ¡No te das una idea del daño
que me hiciste! ¡Dejame seguir con mi vida! –
- Perdón Vico, yo pensé que... - Vico la interrumpió
- ¡No me llames más! ¡No quiero saber más nada de vos!
¡Salvo que necesites algo muy urgente, no me jodas más! –
Vico le cortó sin esperar respuesta. Rochi se quedó
mirando el teléfono, con lágrimas en sus ojos; si bien ella había provocado
todo eso, ahora que estaba sola, ya que su amante la había dejado, estaba
totalmente arrepentida. Decidió que ella también saldría esa noche, necesitaba
despejarse, y dejar de pensar un poco.
“Cantinero sirva otro tequila que
invita mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
dejaste”
Vico entró a un bar que no solía frecuentar, y se
sentó en la barra a tomar una medida tras otra de tequila. Enseguida se puso
bastante ebrio y, aunque pensó que iba a olvidarse de Rochi, por el contrario,
se puso a lagrimear y a hablar de ella con el barman, a veces la adulaba y
otras veces la puteaba. Le llegó hasta a mostrar una foto que conservaba en su
celular de ambos
- Linda, eh... - dijo el hombre, que pasaba de los
cuarenta años
- Hermosa... ¡Pero tan mala! Eso no se hace, engañar a
alguien que la amaba tanto... Dame otro tequila, macho - el hombre sirvió - Son
guachas las mujeres, ¿Eh? Uno les da todo y así te pagan... Pero yo ya no me
enamoro más... ¡Ya no! No voy a caer en eso... –
- Mirá cómo te mira aquella chica, campeón, la vida
sigue... –
- ¡No, ya fue! ¡Si no es Rocío no quiero a nadie! Ay,
Rocío... - Vico comenzó a llorar otra vez
- Mirá pibe... Las tenés a todas muertas con vos hoy,
¿Eh? Mirá a aquella rubia... –
“Ya no podré volver a enamorarme
Sé que puedo mentir y fingir pero no
enamorarme
Y aunque tengas otro amor nunca vas a
olvidarme
Porque tu boca mordió la pasión al besarme”
Vico se dio vuelta apenas, de reojo, y sin real interés,
cuando vio que la rubia que lo estaba mirando era Rochi
- ¡Es ella! –
- Ah sí... Sí es, eh... - dijo el hombre entrecerrando
los ojos para fijar la vista - Y viene para acá... Los dejo solos... –
“No pretendas que yo vuelva a
buscarte
Porque es mi corazón el que rompiste y
quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para
olvidarte”
- ¡Vico! –
- ¿Qué hacés acá Rocío? –
- Vos dijiste que salías, así que yo también salí,
nunca pensé que ibas a estar acá, estoy muy mal... –
- ¿Vos estás muy mal? ¿Y yo? ¡Vos no te das una idea
de cómo estoy! –
- Me hace sentir peor lo que me decís – lagrimeó
- ¡Pero es la verdad! Ahora no sé qué hacer con todo
este amor que tengo acá para vos –
- Dámelo... Es mío... –
“Cantinero sirva otro tequila que
invita mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
engañaste”
Vico la abrazó y la besó intensamente. Se besaron por
unos minutos, con lágrimas en los ojos, hasta que Vico se apartó furiosamente
- ¡No! ¡Vos sos un error en mi vida! ¡No me voy a
volver a equivocar con vos! –
- ¿Por qué me decís eso? –
- Porque sufrí mucho por vos, pero ya es hora de
superarte... Y si vos volvés todo el tiempo, yo no puedo dejarte atrás... –
- Entonces volvamos –
- Ya no puedo confiar en vos, no puedo perdonarte...
Lo siento... –
Rochi agachó la cabeza y se alejó, retirándose luego
del bar.
“Ya no quiero volver a equivocarme
Porque es mi corazón el que rompiste y
quiero curarme
Esta herida mortal no para de sangrarme
Y me voy a quedar en el bar sólo para
olvidarte”
- ¿Y maestro, se arreglaron? –
- No... Ya está, le dije que se fuera, bastante daño
me hizo ya... –
- Hiciste bien... –
- Otro tequila, por favor... –
El cantinero sirvió. Vico hizo fondo blanco con el
enésimo vaso que se tomaba. La noche iba a ser larga, y la vuelta a casa aún
peor.
“Y cantinero sirva otro tequila que
invita mi herida
Y me voy a quedar en el bar sólo para
olvidarte
Ay cantinero sirva otro tequila que invita
mi herida
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
engañaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
dejaste
Ay, ay, ay, ay amor, amor por qué me
engañaste.”

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