Hacía algunas horas que Gas había llegado a la casa de
Lali. Ya sabía cómo terminaba cada vez que se veían con su mejor amigo. Lo
adoraba, era el hombre más tierno del mundo para ella. En ese momento, mientras
ella miraba televisión tapada en el sillón, él estaba en la cocina preparando
una cena para los dos, era tan perfecto que hasta sabía cocinar unos platos
exquisitos, para Lali no había como Gas.
“Y todo en un minuto
Yo estaba en la cocina
Me abrazó por la espalda
Y me dijo al oído
Que le encanta ir a la cama
conmigo
Pero no quiere nada más”
Mientras pensaba en todos los sentimientos que ese
hombre despertaba en ella, se levantó de donde estaba y comenzó a caminar a
paso decidido hacia la cocina. Lo abrazó por detrás, y comenzó a darle besos en
el cuello. Gas se dio vuelta, algo sorprendido.
- ¡Lali! Pensé que te habías dormido –
- No... No puedo dejar de pensar en vos –
Lali terminó de decir esto y saltó sobre él,
colgándose de su cuello y dándole un gran y apasionado beso de lengua. Gas la
agarró, la acarició, los dos se estaban poniendo muy candentes; pero él mismo
la frenó y la bajó.
- ¿Qué pasa Gas? –
- Vamos a cenar primero... Es el último día que nos
vamos a ver en varios meses... Disfrutémoslo –
“Encendí un cigarro
Y me miró a los ojos
Abroché su camisa
y se cruzó de piernas
Y le encanta ir a la cama conmigo
Pero no quiere nada, nada más”
Gas se apresuró a servir la comida. Lali se quedó algo
triste por estas últimas palabras, estaba comenzando a sentir muchas cosas por
él, demasiadas, pero sabía que él no cambiaría su vida de bohemio por ella,
tenía que frenar eso a tiempo. Gas era sólo un buen momento y mucho sexo, pero
no podía estar enamorándose de él.
“Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor”
- ¿A qué hora sale tu vuelo? - preguntó Lali casi
cuando terminaban de cenar
- A las cinco - Gas miró su reloj - Tenemos algunas
horas aún - Lali se quedó en silencio - ¿Qué pasa Lali? No te veo como siempre –
- ¡Quiero estar con vos! –
- Ahora vamos a estar –
Gas se puso detrás de ella y comenzó a hacerle
masajes. Lo que él no sabía era que ella no había dicho eso refiriéndose a
tener relaciones sexuales. Ella lo había dicho porque de verdad quería estar
con él todos los instantes de su vida. Pero no iba a poder, Gas era
inalcanzable, era libre, y eso es lo que a Lali la enamoraba, pero, qué
paradoja, su libertad era lo que no les permitía estar juntos.
“Ya eran las doce
Debía irme de viaje
Que suerte con la gira
Que luego iba a llamarme
Porque le encanta ir a la cama
conmigo
Pero no quiere nada más”
Lali decidió alejar de su mente esos pensamientos que
no iban a llevarla a ningún lado. En su lugar, prefirió disfrutar de esa noche,
tal y como se lo había pedido Gas.
Él la cargó en sus brazos mientras no paraba de
besarla y la llevó a la habitación. Casi no esperaron para consumar, los dos se
tenían muchas ganas, se iban a echar mucho de menos esos meses que él estaría
en New York.
“Me dijo yo te quiero
Aquí está mi cariño
Ahora no me atrevo
Es que ya no somos niños
Aunque me encanta ir a la cama
contigo
Peto no quiero nada, nada más”
Cuando terminaron, Lali se quedó recostada sobre el
pecho de él, sintiendo su corazón, ese que jamás iba a tener dueña.
- ¿Te gustó Lali? –
- Sí... Fue... ¿Diferente no? –
- ¿En qué sentido? –
- En ninguno... Dejá... –
- ¿Te pasa algo? - volvió a insistir Gas
- Te quiero mucho, Gas –
- Yo también –
- Sí pero... Vos no entendés... Yo te quiero para
mí... Cómo me gustaría que estemos así todas las noches –
- Lali... Yo también te quiero mucho... Pero no sirvo
para estar con nadie... Y no quiero lastimarte... No te preocupes, no hay ni va
a haber otra... Sos vos nada más, pero así, de esta manera... No puedo de otra
forma –
“Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor”
Si bien no era lo que quería escuchar, a Lali le hizo
bien saber que ella era la única. Era la forma que tenía Gas de amarla, y
suponía que estaba bien. Lali ya había bajado de encima de él, y Gas se dio
media vuelta como para dormir, los dos desnudos. Lali se apegó a él para sentir
una vez más el calor de su cuerpo y le susurró al oído "me encanta que me
hagas el amor".
“Durmiendo en su casa
Los jeans en el suelo
Mientras me abrazaba
Me dijo sonriendo
Manuel, me encanta ir a la cama
contigo
Pero no quiero nada, nada más
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres mi amor
Y yo dije
No eres mi amor
Ella dijo
Y yo dije
No eres...”

No hay comentarios:
Publicar un comentario