Lo que doy - Pablali (Lali y Pablo)



Pablo abrió sus ojos y miró la hora en el radio-reloj que tenía en la mesita de luz. Daban las seis de la mañana. Lentamente se giró en la cama, seguramente ella ya no estaría. Pero no. Se terminó de girar y ahí la vio, durmiendo a su lado, tan hermosa como siempre.
Se preguntó por qué no podía ser así todos los días; no había otra cosa que quisiera más que levantarse todos los días al lado de Lali y mimarla y hacerla feliz como ella se lo merecía.
Muy despacito se acercó a ella y la abrazó para continuar durmiendo. No quería despertarla. Quería que sea suya aunque sea unas horas más.

Siento que te quiero de verdad
Pienso que esconderlo no va más
Quiero que nos vean caminar
Sin tener que simular
Lo que doy y lo que das”

Al mediodía, el celular de Lali sonaba insistentemente, por lo que ella se despertó y se levantó sobresaltada. Pablo la miraba desde la cama.

- ¿Hola? ¡Mi amor! - hizo un silencio, como escuchando a su interlocutor - Sí, sí, ya voy, me demoré un poquito nomás - volvió a hacer silencio - No, no hace falta que pases. Te amo. Chau - colgó.

- Buen día princesa - Pablo se paró y avanzó hacia ella

- ¿Buen día? ¿Buen día me decís? ¡Es mediodía Pablo! ¡Me tendría que haber ido hace horas! ¿Por qué no me despertaste? - le dijo casi sin respirar

- No sé Lali, me dormí... - Lali negó con la cabeza con el ceño fruncido - ¿Te llevo a tu casa?

- ¿Y que alguien nos vea juntos y empiecen a hablar? Olvídalo

Pablo bufó. Se estaba cansando de ser sólo el segundo en su vida. Él la amaba de verdad, y sentía que podía hacerla mucho más feliz que cualquier otro hombre.

El fuego se consume en soledad
Besos, que nos llevan más allá
Me devora, me devora la ansiedad
Me despierto y ya no estás
Y al final siempre es lo mismo”

- Perdón Pabli, vos sabés cómo es esto... - dijo Lali, ya más tranquila

- Sí... Me tengo que acostumbrar, supongo

- ¿Sabés que estaba pensando? - dijo Lali, terminando de vestirse; la cara de Pablo se iluminó - Que no nos tendríamos que ver más - Pablo cambió repentinamente la cara - al menos de esta forma

- ¿Qué? ¡No! ¿Por qué? Decime por qué Lali, si yo te amo...

- Porque me estoy por casar con tu mejor amigo, ¿No te parece motivo suficiente?

- ¡Bah! - hizo un bollito con un papel que estaba a su alcance y lo arrojó al suelo - Todos sabemos que él también te engaña y que lo de ustedes no es amor realmente

- Ese matrimonio nos va a beneficiar a los dos, hoy en día ¿Quién se casa por amor?

- Yo lo haría - dijo Pablo con la mirada enfurecida clavada en el suelo - Yo me casaría con vos porque te amo

Lali le acarició el pelo y lo miró con lástima.

- Abrime Pabli... No sé si voy a volver

Lo besó apasionadamente, pero como si fuera la última vez. Él le abrió la puerta y la cerró de un golpazo. Estaba realmente enojado.

Y cuando estás con él, yo me quedo aquí
Las horas nunca pasan para mí
Y basta de mentir
Si te vas con él
Ya no pienses más en mí”

A los pocos días, Pablo tuvo una idea. Quiso demostrarle a Lali lo caballero que podía ser con ella. No podía ser tan interesada. Un poco de corazón tenía que tener. Le escribió un mensaje diciéndole que la esperaba esa noche y que después de eso sí que ya no iba a molestarla.
Lali acudió con una actitud negativa. Apenas Pablo le abrió la puerta, ella comenzó a excusarse.

- Mirá Pablo, vine porque me parece que no entendés - decía mientras entraba a la casa - Te dije que no era buena idea seguir viéndonos porque van a desconfiar...

Siento que te quiero de verdad
Pienso que esconderlo no va más
Quiero que nos vean caminar
Sin tener que simular
Lo que doy y lo que das”

Lali se quedó callada al ver el living de la casa de Pablo con la mesa preparada a la luz de las velas, y de fondo música jazz instrumental.

- Buenas noches princesa. Vení. - la tomó de la mano - Sentate

- ¿Qué es todo esto Pablo?

- Shh - apenas susurró él - Después de tantas cosas lindas que pasamos juntos, creo que al menos nos merecíamos una despedida así

Lali se sentó a la mesa, sonriente, y destapó una fuente

- ¿Qué es el menú? - observó - ¡Ay, Pablo! Mi comida preferida - dijo al ver los canelones de verdura en salsa blanca

- Sabía que te gustaban, y no me cuesta nada hacerlos... Esperame - Pablo se fue y volvió con un vino blanco - Está frappè, frappè ¿Eh? - sonrió.

La feliz pareja de amantes cenó y luego, como era de costumbre, hicieron el amor, pero esta vez, Pablo se lo hizo realmente con amor, haciéndola sentirse amada y respetada.

- ¿Y, te gustó? - le dijo Pablo a Lali mientras se fumaba un cigarrillo

- Me encantó - dijo Lali, recostada en el pecho de él - siempre me gusta, pero hoy fue especial -

- ¿Seguís con tu idea de casarte sin amor?

- Ay, Pabli, Pabli... Vos nunca me vas a entender

- Y no, la verdad que no... Son complicadas las mujeres – rió

- Lo tomo como un trámite... Ya podré separarme después y volver con vos

- Mejor sería que no lo hicieras... Que lo enfrentases y le dijeses "estoy enamorada de Pablo" - hizo una pausa - ¿Porque lo estás, no?

- ¡Claro que sí! - sonrió - Pero a partir de mañana voy a ser la mujer de...

- ¡Ni lo digas! - la interrumpió - La mujer de Martínez, grabate eso. Aunque no lo diga un papel

- Siempre voy a ser tuya. Voy a volver. Mirá todo esto. No puedo dejarte nunca - Lali observó que quedaba la última pitada del cigarrillo - Dame - se lo sacó de la mano y fumó - Vamos a dormir

- Ojalá lo pienses bien, y mañana cuando me despierte hayas recapacitado y sigas estando al lado mío

- Buenas noches - le dio un beso, y se abrazaron para dormir.

Al otro día, Pablo se despertó y miró la hora en el radio reloj. Esta vez eran las siete. Casi siempre se despertaba entre las seis y las ocho, era algo que no podía controlar.

Y cuando estás con él, yo me quedo aquí
Las horas nunca pasan para mí
Y basta de mentir
Si te vas con él
Ya no pienses más en mí.”

Se dio vuelta, lentamente, y estaba seguro de que esta vez Lali iba a estar ahí. Tenía que haberlo elegido a él. Pero, cuando terminó de girarse, vio una vez más la cama desarreglada, y la ausencia de Lali. Ella no estaba allí. Seguramente se estaba preparando en su casa para su boda. Otra vez él había quedado en segundo lugar. Cerró los ojos y volvió a dormirse.


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